Opinion

CLAMOR DE JUSTICIA

Por: Hernando Arango Monedero, Ingeniero y abogado, empresario, exrepresentante a la cámara, exalcalde de Manizales y Director General del SENA.

17 octubre 2018

Lo usual entre nosotros es “pedir justicia” ante cualquier suceso en el que resultamos de alguna manera afectados. Y razón nos cabe, sin duda alguna.

La verdad es que siempre pedimos justicia, como quiera que por eternamente hemos tenido la concepción de que tenemos derechos y, no faltaría más que entre ellos no se encontrara la justicia como derecho principalísimo. Es por eso que pedimos Justicia como algo que nos es debido por parte del Estado y no concebimos la justicia como una OBLIGACIÓN de DAR, tal y como la definió Aristóteles, cuando expresó: “JUSTICIA ES DAR A CADA CUAL LO SUYO”.

Lo cierto es que el contenido de la frase de Aristóteles, va un tanto más allá y nos obliga a todos, en particular con quienes nos rodean y a quienes estamos en la obligación de darles lo que es suyo. De esa manera, dándole a cada cual lo suyo, y sólo así, la sociedad podrá vivir en paz. Aquél que recibe un salario está en el deber de dar a quién le paga lo que se espera de su trabajo. Recíprocamente, el que paga está en el deber de retribuir adecuadamente por lo que recibe. Igual es en el hogar, en donde cada uno de sus integrantes debe dar a sus congéneres lo que les corresponde: ¡Lo suyo!. De esta manera, todas las actividades humanas conllevan el concepto de Justicia y el respetar, el valorar y dar lo que a cada uno le debe ser dado.

En nuestra sociedad parece que estamos lejos de la comprensión de la dimensión de la Justicia en todos los órdenes. Y no podemos decir que ello se deba únicamente a la formación que se recibe en casa como ejemplo de los padres. No! Ello va hasta las más altas esferas de la actividad humana. Los mismos jueces parecen ignorar la profundidad de esta sentencia, por lo que no es raro escuchar de ellos, y por sobre todo en nuestros días, expresiones en las que hay un dejo de revancha o desquite, lo que rompe con ese “dar a cada cual lo suyo”, y la tendencia a una Justica reivindicativa. Lo vimos hace sólo unos pocos días en la televisión, cuando dos Magistrados de la Corte Suprema de Justicia se expresaban sobre lo acaecido en el proceso que adelantaban contra el expresidente y hoy senador Uribe. Daban ganas de salir corriendo de sólo pensar en que, si de esta manera razonaban quienes han alcanzado tan alta magistratura, qué podríamos esperar de quienes no han recibido instrucción ni han tenido las experiencias y formación de carácter como la han tenido estos ciudadanos. Válgame Dios.

Y es que algo está mal desde nuestras casas. Y ese mal va también hasta nuestras escuelas y colegios y se sigue en nuestras universidades. Y todo ese mal se realimenta a cada día en los medios de comunicación en los cuales se refuerzan los criterios y conceptos de la destrucción de los valores y la mofa y sorna con la que se tratan los grandes males nacionales, sin que la oportunidad que se presenta sirva para sembrar bases y conceptos que busquen redimir el mal que se está presentando.

Casi que, como si se tratara de un programa de humor, los comentaristas de la actualidad nacional ríen a carcajadas cuando la desfachatez de algunos, que debieran actuar de manera diferente, lo hacen mal. Y ese mal llama a rizas, a hacer burlas, cuando la oportunidad debiera dar lugar a sembrar, a enseñar y a exigir rectificar el camino. A hacer y construir con el ejemplo.

Desde luego que esto suena como pedir peras al olmo, más si muchos levantamos la voz para hacer que las cosas cambien y nuevamente aparezcan los Maestros en todas las áreas para que nos enseñen que la Justicia, como ese dar a cada cual lo suyo, vuelva a ser el común denominador de nuestra existencia y así, en la sociedad, todos tengamos ese compromiso de dar antes que exigir.

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