Por: Redacción de Tintiando.com
Cepeda empezó a perder la presidencia de la república, coincidencialmente por fecha del día, el 21 de junio de 2025, cuando el presidente Gustavo Petro realizó un evento en la Plaza de La Alpujarra de Medellín al que denominó: «Un pacto por la paz urbana de Medellín y el Valle de Aburrá», el cual giró en torno a la política de ‘Paz Urbana’ del Gobierno Nacional y la negociación con bandas criminales de la región.
Esta concentración causó gran controversia nacional porque incluyó la participación y presencia de peligrosos jefes de bandas criminales como alias, Carlos Pesebre’ y Douglas, quienes fueron trasladados desde la cárcel de Itagüí para asistir al acto público. Esto fue interpretado como un desafío al pueblo antioqueño y una bofetada.
A esto sumamos las promesas incumplidas del gobierno de Gustavo Petro con Antioquia por la falta de asignación de recursos y los retrasos en la terminación de los megaproyectos de infraestructura vial 4G.
No se incluyeron las partidas presupuestarias necesarias para finalizar tramos cruciales de la red como la vía Pacífico 1 que comunica a Medellín con el Eje Cafetero y el Pacífico. Esta parálisis llevó a la gobernación a impulsar una recolección de fondos ciudadana denominada “la vaca” para invertir en la terminación de estas vías, la cual fue criticada por el presidente Petro.
En el caso del Túnel del Toyo, el más largo de América Latina y una conexión fundamental entre Medellín y Puerto Antioquia en Turbo, quedó en vilo la terminación de los accesos viales durante gran parte del mandato Petro por disputas sobre la cofinanciación y la falta de giros por parte de la Nación, obligando a renegociar acuerdos con el gobierno local.
El Tren del Río y Metro de la 80, proyectos de transporte urbano y férreo en el Valle de Aburrá, sufrieron dilaciones en las mesas técnicas y en la aprobación de garantías de la Nación, sumando fricciones entre la administración local de Medellín y la Presidencia de la República.
Todas estas circunstancias despertaron el regionalismo de los antioqueños y su rechazo hacia el gobierno Petro bajo el slogan “A Antioquia se respeta”. Ello repercutió en la votación del pasado domingo electoral generando una gran movilización en contra del candidato presidencial que representaba la continuidad. De ahí los resultados en este departamento: 2.185.834 votos frente a 1.133.681. Una diferencia de 1.052.153.
A nivel nacional la diferencia fue de, apenas, 240.830 votos, por lo que se puede afirmar que la presidencia de la república se la dio Antioquia a Abelardo de La Espriella. En otras palabras, al candidato Iván Cepeda le tocó pagar las consecuencias del enfrentamiento de Gustavo Petro con los antioqueños.
Lo sucedido este domingo de elecciones en Antioquia ya se venía venir desde la primera vuelta cuando Abelardo de La Espriella obtuvo 1.723.406 votos frente a 805.652 de Iván Cepeda. Una diferencia de 917.754.
La campaña de Cepeda no le dio a esos resultados en Antioquia del 31 de mayo la importancia requerida, o no supo interpretarlos, previendo que la diferencia podía aumentar para la segunda vuelta. Durante las tres semanas siguientes no implementaron estrategias para acortar las distancias electorales. Les faltó estratega. Pintando murales no era la cosa y el candidato no hizo presencia ni un solo día en tierra antioqueña.
Otro factor que afectó el resultado final de Iván Cepeda, fue la elevada votación en el exterior. En los consulados Abelardo de La Espriella triunfó cómodamente con una cifra récord: 390.949 votos, mientras su contendor obtuvo la módica suma de 213.140, o sea, una diferencia de 177.809. Aquí quedó reflejada la errática política exterior del gobierno de Gustavo Petro que casó peleas con varios gobiernos extranjeros e intervino en asuntos internos de otros países; además de los permanentes escándalos de personal diplomático colombiano acreditado en el exterior como lo sucedido en las embajadas de Nicaragua y Brasil.
Un resultado electoral, positivo o negativo, es la sumatoria de varios factores endógenos y exógenos, sin embargo, existen casos como este en el que con toda seguridad se puede afirmar que las actuaciones del Gobierno de Gustavo Petro afectaron la intención de voto de muchos colombianos y por ello, también se puede decir con toda claridad, que el departamento de Antioquia le colocó presidente al resto del país. Muchas veces no se vota en favor de un candidato sino en contra del otro o de un gobierno.
Estas elecciones superaron varios récords: La polarización fue sin precedentes; la participación en las urnas del 63,59% del censo electoral, la más alta de la historia; la utilización de la inteligencia artificial por primera vez; la gran penetración en todas las capas sociales de las redes sociales; la utilización de influencer; y la desinformación, fueron factores determinantes en la intención de voto; sin embargo, ninguno de los dos candidatos finalistas logró superar la barrera del 50% más uno, que, aunque no era requisito de Ley, si es muy significativo. En términos estadísticos de las encuestas, hubo un empate técnico 49.66% frente al 48.70%, solo el 0,96% de diferencia.
Como se dice popularmente, la democracia ha hablado, el presidente electo de todos los colombianos es Abelardo de La Espriella. Las reclamaciones no cambiarán sustancialmente estos resultados, aunque deben de ser atendidas y resueltas para dar cumplimiento a lo dispuesto en las normas.
Políticamente el país se polarizó en esta campaña electoral y quedó dividido prácticamente en partes iguales, y así continuará durante el próximo período presidencial. Mientras que las instituciones y la democracia se mantengan, todo lo demás es añadidura.
Manizales, junio 22 de 2026.













