Opinion

POR FIN

EDITORIAL

Hoy termina este largo período electoral con la elección en segunda vuelta del colombiano que regirá los destinos de nuestra patria durante los próximos 4 años.

Esta campaña presidencial podemos decir que fue atípica. Nunca antes se había presentado tanta polarización y desinformación. En ello fueron decisivas las redes sociales y su gran penetración en todos los círculos, lo mismo que los medios de comunicación. Las encuestas ya no tienen el poder ni la credibilidad de antes y así lo demuestran los resultados de primera vuelta.

Otro factor atípico fue la falta de propuestas claras por parte de los candidatos las cuales nunca se conocieron en forma concreta. Cada uno de los dos lanzaba ideas sin desarrollarlas o explicar cómo las realizaría.

Tampoco hubo debates que, permitieran que los dos candidatos controvirtieran sus posiciones frente a frente, y conocer la forma de desenvolvimiento de cada uno de ellos.

Por primera vez los llamados influencer o influenciadores más reconocidos en el país, entraron a la contienda política para presidencia, tomando partido al lado de uno o de otro candidato. La efectividad de esta nueva herramienta electoral la conoceremos este domingo por los resultados.

Los candidatos apelaron a todo lo que les pudiera generar impacto dentro del electorado. Desde la camiseta de la selección Colombia hasta la memoria de un artista muerto como Yéison Jiménez; desde los crímenes cometidos por las farc hasta los falsos positivos del Estado bajo el gobierno Uribe. En síntesis, todo lo convirtieron en máquina que produjera votos en favor del uno o del otro.

Políticamente el país no volverá a ser el mismo a partir de estas elecciones. Se está dando un acomodamiento de los partidos políticos en torno a unas ideologías. Se están agrupando entre derecha e izquierda lo que es bueno para la democracia. Se llegará a un modelo similar al de España, Francia, Inglaterra o Italia donde hay diferencias claras de administración entre una y otra tendencia como el modelo económico o la atención social.

Aunque el país ya estaba mamado con esta campaña electoral, la polarización no termina con la elección del nuevo presidente de la república. Nos esperan 4 años de gobierno de enfrentamientos entre los unos y los otros, de cuestionamientos y críticas. Ahora viene la disputa por las mayorías en el Congreso.

Lo único cierto es que quien llegue a la presidencia de la república, sabe que tendrá que hacerlo lo mejor posible porque todos sus movimientos están siendo vigilados por la oposición.

Pensilvania, junio 21 de 2026.

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