EDITORIAL
Ya posesionado el presidente Abelardo de La Espriella, ahora sí empieza en serio su gobierno. Se acabó el caballito de batalla de atacar la gestión de Petro para ganar popularidad a través de grandes titulares de prensa y redes sociales.
Ahora sí vamos a ver qué fue lo que eligió la mayoría de los colombianos para que rija los destinos de la nación durante el próximo cuatrienio. Su discurso de posesión y sus primeros decretos no han dejado nada novedoso. Habrá que ver la gestión de sus ministros, quienes en un alto porcentaje no tienen experiencia en el sector público. Les tocará llegar a aprender o a improvisar. Ya veremos los resultados.
La mayoría de los colombianos espera que el presidente De La Espriella, en lugar del retrovisor, utilice el panorámico que es mucho más amplio y permite avanzar.
Las promesas de campaña no serán fáciles de cumplir y necesita mucho trabajo y compromiso para lograr, por lo menos, una parte importante de ellas. Reducir el tamaño del Estado en un 40%, eliminar 700 mil cargos públicos o contratistas, construir 10 megacárceles en 11 meses, sacar a Colombia de la ONU y de la OEA, eliminar la JEP, someter a los grupos criminales, erradicar los cultivos de coca, capturar o dar de baja en 90 días a 10 cabecillas de grupos armados o delincuenciales al margen de la ley, reducir de 18 a 9 ministerios, no salir el país en los 4 años, gobernar desde las regiones y cadena perpetua para violadores de niños, son apenas algunos de los compromisos adquiridos y que movieron la emoción de los electores para votar por Abelardo de La Espriella.
Con el Congreso de la República tampoco la tendrá fácil. Su primer rifirrafe lo perdió al no lograr elegir presidente del Senado. Los congresistas están agazapados a la espera de ver qué sucede con el gobierno nacional y cuál es el tratamiento que les da en materia burocrática y de contratación. No son precisamente monjitas de la caridad que se entregan por oraciones. El segundo pulso se dará este miércoles 12 de agosto con la elección del próximo contralor general de la república.
Lo único que se puede hacer en este momento es esperar. Son aproximadamente seis meses para que el nuevo gobierno se acople. Ahora viene la presentación del Plan Nacional de Desarrollo que fijará la ruta y será la brújula que guiará la administración pública durante los próximos 4 años. Ese proyecto de Ley nos dará luces sobre las prioridades en materia de inversión y de obras del presidente Abelardo de La Espriella.
Colombia es un país complejo y no se puede pretender gobernarlo como a El Salvador, Ecuador, Chile o Argentina. Tenemos unas condiciones sociales, de orden público, económicas y políticas muy diferentes. No sirve copiar modelos extranjeros.
Ya es hora de terminar el show y empezar en serio.
Manizales, agosto 09 de 2026.












