EDITORIAL
La expresión “pan y circo” fue acuñada en el siglo primero después de Cristo por el poeta satírico romano Décimo Junio Juvenal en su obra Sátira.
El poeta lamentaba que el pueblo romano, que en la época de la República intervenía en decisiones políticas, mandos y ejércitos, hubiera cambiado su libertad y su rol cívico a cambio de dos cosas: trigo gratuito y espectáculos públicos como las carreras de carros y las luchas de gladiadores en el Circo Máximo. Emperadores como Julio César, Nerón o Aureliano utilizaban esta práctica para ganar popularidad, asegurar la obediencia y evitar revueltas populares ante el malestar social.
En la actualidad, la frase se utiliza para denunciar cuando los gobiernos, líderes o medios de comunicación priorizan escándalos mediáticos, farándula, eventos deportivos o ayudas superficiales; y desvían la atención de crisis económicas, falta de oportunidades, injusticias o abusos de poder.
Lo anterior es lo que está sucediendo en Colombia. Las actuaciones del Presidente Abelardo de La Espriella cuando sale a operativos policiales con pistola al cinto, encara a los capturados, y ridiculiza a mandatarios locales, obedece a un libreto previamente elaborado por publicistas para desviar la atención sobre hechos realmente importantes para el país como la reforma tributaria presentada a consideración del Congreso o las concesiones hechas al gobierno estadounidense.
Sin embargo, la frase completa de “pan y circo” no es aplicable en Colombia en este momento porque aquí solamente se le da al pueblo circo y con la reforma tributaria propuesta, le van a quitar el pan.
Este gobierno de De La Espriella está generando demasiados ruidos innecesarios que van a terminar minando su credibilidad. Aún no completa los primeros cien días y ha tenido desgastes en cosas no trascendentales para el país como las obras expuestas en el Museo Nacional que hizo retirar y luego por orden judicial les tocó reinstalar.
Abelardo de La Espriella cuando se presentó como candidato a la presidencia de la república, debía de tener clara la problemática y dificultades con las que se iba a encontrar, y de sus capacidades y condiciones para implementar soluciones. Entonces que no se asuste y en lugar de estarse quejando y trasladando responsabilidades al gobierno anterior, que se dedique a gobernar en serio. Ya es hora, o es que le quedó grande.
Manizales, noviembre 01 de 2026.














