EDITORIAL
Estamos próximos a empezar la primera etapa, de dos, de la carrera para las elecciones de autoridades territoriales que se realizarán el 31 de octubre de 2027.
Durante este mes de octubre los servidores públicos que ejercen autoridad civil, política, administrativa o militar en la respectiva circunscripción territorial deben presentar su renuncia y lograr que esta sea aceptada antes del 31 de octubre de 2026 (12 meses antes de los comicios de octubre de 2027) si desean aspirar a cargos de elección popular como alcaldías o gobernaciones, Asambleas, Concejos y Ediles.
Los contratistas estatales que hayan suscrito o ejecutado contratos con entidades públicas dentro de la respectiva circunscripción territorial en el año previo a la elección se encuentran inhabilitados, por lo que deben cesar su vinculación contractual antes de la misma fecha.
Hasta aquí esta primera etapa. La segunda inicia el primero de julio de 2027 cuando empieza el período de inscripción de candidaturas y será cuando se sabrá realmente quiénes serán aspirantes. No todos los que renuncien antes de este 31 de octubre serán candidatos. Los extensos listados de precandidatos se irán depurando con el transcurso de los meses.
Esta será una nueva oportunidad que la democracia le brinda a los ciudadanos para elegir bien a quienes los gobernarán desde distintas instancias durante los próximos cuatro años.
En el momento, se reporta que más de 760 de los actuales alcaldes están incursos, por lo menos en una investigación ante los distintos entes de control como son la Fiscalía, Procuraduría y Contraloría. Esto realmente es una vergüenza.
Y lo más grave es que terminarán sus períodos sin que sean sancionados, lo que de cierta forma, es impunidad y una burla para los denunciantes.
En el caso de los Concejos Municipales de los municipios de 4, 5 y 6 categorías se disparará el número de aspirantes debido a los reajustes en los honorarios, el aumento de sesiones ordinarias y extraordinarias y el pago total de la seguridad social. Aquí lo importante sería que fueran elegidas personas con capacidades y preparación, que estudien y lean, para que no vayan solamente a ganarse los emolumentos.
Como lo hemos afirmado en oportunidades anteriores, si no se elige bien, serán cuatro años de lamentaciones y quejas. El primer acto de deshonestidad de un candidato es aspirar a un cargo para el que no está preparado.
Manizales, octubre 11 de 2026.












