EDITORIAL
El hecho político de la semana en Colombia fue la salida intempestiva del ministro del Interior Rodrigo Lara a los 76 días de haber asumido el cargo.
Son varias las versiones que se han dado sobre ello. La primera tiene que ver con el error en el trámite de la Ley que adoptaba el presupuesto general de la nación para la vigencia 2027 que obligó a sacarlo por decreto del Ejecutivo. La segunda, el retraso en la agenda legislativa por las dificultades para consolidar coaliciones de gobierno y la pérdida de la presidencia del Senado; la tercera las diferencias ideológicas con ciertas actuaciones del Presidente Abelardo de La Espriella; y la cuarta, la denuncia pública hecha por su esposa, María José Valenzuela, en la que habla de una persecución orquestada por negarse a recibir las directrices del estratega de la campaña, Carlos Suárez, concretamente al negarse a nombrarle una viceministra.
Cualquiera de las razones que originaron su salida, significa que algo no anda bien al interior del Gobierno Nacional. Con insistencia se ha hablado en los últimos días que el poder presidencial lo ejercen realmente Joaquín Gutiérrez Caballero y Carlos Suárez, quienes se desempeñan como, el primero presidente de Ecopetrol, y el segundo, presidente de la Junta Directiva de la misma entidad. Según se dice, a De La Espriella sólo le corresponde el show mediático.
La injerencia de Carlos Suárez, entre muchos otros casos, quedó demostrada con el nombramiento del reemplazo de Rodrigo Lara como ministro del interior. Se trata del exprocurador general de la nación, Alejandro Ordoñez Maldonado. También se habla que fue quien postuló a Ilva Myriam Hoyos Castañeda como ministra de educación.
El nuevo ministro del Interior, Alejandro Ordoñez Maldonado, ha sido objeto de múltiples cuestionamientos y polémicas a lo largo de su trayectoria política y pública. En el año 2016, la Sala Plena del Consejo de Estado anuló su reelección como Procurador General de la Nación, cargo que ocupó durante el período 2009 – 2016, tras determinar violación al artículo 126 de la Constitución Nacional.
El mismo fallo habla sobre tráfico de influencias y clientelismo al afirmar que Ordoñez nombró en la Procuraduría a familiares y allegados de congresistas y magistrados que luego participaron en la votación para reelegirlo como procurador general.
También ha sido acusado de extralimitación en sus funciones y persecución política contra dirigentes opositores como en el caso de Gustavo Petro a quien en el año 2013 destituyó como alcalde de Bogotá y lo inhabilitó por 15 años para ejercer cargos públicos, decisión que años más tarde fue evocada y anulada por el Consejo de Estado. El caso de la exsenadora, Piedad Córdoba, es similar: la destituyó y luego el Consejo de Estado revocó esta decisión.
Sus posturas sobre derechos civiles y agenda social son muy criticadas por radicales y ultraconservadoras. Ha sido calificado como opositor a los derechos de las mujeres y la diversidad sexual. Ha cuestionado los fallos sobre el aborto en Colombia, la eutanasia y el matrimonio igualitario.
De su pasado universitario se habla de la quema de libros y sus posturas ideológicas plasmadas en obras como Ideología de género: utopía trágica o subversión cultural.
Fue uno de los detractores más férreos del proceso de paz del Gobierno con las FARC y lideró la campaña del “No” en el plebiscito sobre los acuerdos de paz en el 20176.
“El perfil de Alejandro Ordoñez contradice el diálogo con la diversidad social, la convivencia y los derechos humanos que demanda la cartera del interior” afirmó el exministro Guillermo Rivera.
Está señalado como uno de los feligreses más conocidos en el país de la Fraternidad San Pío X conocida como Lefebvrismo la cual el 2 de julio el Vaticano confirmó su cisma y la excomunión de quienes se adhieran formalmente. ¿Qué pensarán los millones de católicos que votaron por Abelardo de La Espriella sobre el nombramiento de este ministro excomulgado?
El nombramiento de Alejandro Ordoñez y la salida de Rodrigo Lara es un mal mensaje para el país. Significa que algo no marcha bien y que los rumores sobre quién ejerce el verdadero poder en el país, son ciertos.
Los colombianos eligieron mayoritariamente a Abelardo de La Espriella para que los gobernara, no a Joaquín Gutiérrez Caballero ni a Carlos Suárez.
Manizales, octubre 25 de 2026.












