Opinion

LARGO LARGUERO

Por: Hernando Arango Monedero, empresario, ingeniero y abogado. Se desempeñó como Representante a la Cámara, Alcalde de Manizales y Director General del SENA.

Sí. Eso es ante lo que nos encontramos los colombianos, ante un largo larguero de tontos creyéndose más inteligentes los unos que los otros y buscando aparecer como creativos frente a los retos que impone la pandemia, y expresiones de esa genialidad aparecen cada día y de qué manera, eso sí, muy especial, al punto de que el ingenio, no les da para preguntarse si con lo que buscan imponer mejoran las posibilidades de las personas, o simple y llanamente les complican la vida.

Un botón: lo dispuesto por el alcalde de Popayán, o por quién haga sus veces, como quiera que el titular estará en complicaciones por su mentira al ingresar a la Casa de Nariño no respondiendo fielmente a la pregunta de si había estado en el exterior dentro de los 14 días anteriores, con lo que puso en riesgo a muchas personas, incluido el Presidente. Pues bien, en Popayán decidieron que no habría pico y cédula como lo han impuesto en otras partes del país, y decidieron que cada día podían salir unos números de cédula en las mañanas y otros en las tardes. Así, en la mañana podrían salir los números 50-51-52-53-54, en total cinco números y en la tarde los números 55- 56- 57- 58- 59, en total otros cinco números, que en realidad corresponden de esta manera a 10 números cada día, lo que equivale a que, la masa poblacional estará dividida en 100 números y cada día podrán salir 10. Esto significa, sin más y sin menos, que un ciudadano no puede ir a hacer sus diligencias sino cada 10 días. Vaya, la tienen fácil los habitantes de Popayán con el genio que tomó tan brillante decisión. Podrán candidatizarlo para algún Nobel de esos que ganó un coterráneo no hace mucho con otra genialidad.

Pero si en el sur llueve, en Manizales y su pretendida área metropolitana no escampa. En esta zona, cinco alcaldes, cada cual más importante, no pudieron ponerse de acuerdo para fijar en el área los mismos dígitos para el tal pico y cédula. Así, un ciudadano que de Neira desee ir a Villamaría, tiene que pasar por Manizales, pero, por gracia del individualismo, el último número de su cédula le impide hacerlo, porque si bien puede movilizarse en Neira, no lo puede hacer en Manizales ni en Villamaría. Igual le sucede si de Manizales quiere ir a Palestina, pues Chinchiná no le permite pasar. Falta de liderazgo del alcalde de Manizales, y expresión de individualismo de los otros alcaldes. Que dificultad para entenderse y facilitarle la vida a quienes tienen mucho en común.

Y como algunos no entienden que estamos en guerra, porque en guerra estamos, las manifestaciones de los sargentos que tienen como misión librar las batallas y conducir a sus soldados, ahora ponen condiciones para hacerlo. Todos quieren llevar la mejor ametralladora y ametralladoras no hay para todos, y los soldados están en la obligación de librar el combate con lo que a su mano encuentren. Desde luego, lo ideal es tener las mejores armas no hay duda, pero, si no las hay, pues la escopeta de fisto sirve y es útil. El símil cabe a los médicos y auxiliares que ahora vociferan para obtener lo que en antes no tenían y por lo que nunca presionaron. Como la batalla es ahora, se acordaron de que necesitan mejores instrumentos y es la hora de presionar por ello. Y claman por la salud estatal. Ah! Olvidan lo que había hace 30 años cuando la salud era estatal y sólo había presupuesto para atender los reclamos de los sindicatos y las apetencias de los politiqueros de la comarca. Olvidan que por cada cama de hospital había hasta tres o cuatro empleados, de los cuales los más de ellos no sabían en donde estaban parados, pero si estaban muy agradecidos con el político mandamás.

Lo dicho: “largo larguero”, porque lo que si tenemos es mucho que decir en estos días en los que tantos estadistas saltan a nuestro encuentro a cada momento y exponen sus ideas redentoras sin reato y sin medir lo que sugieren, en tanto otros se rinden en aplausos por lo que algunos hacen o dicen. ¡Oh!

Manizales, abril 14 del año de la Peste China.

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