Opinion

Nuevamente confinados

Por: Alejandro Loaiza Salazar – Enlace Congreso de la República. Oriundo de Samaná, con estudios en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Por: Alejandro Loaiza Salazar – Enlace Congreso de la República. Oriundo de Samaná, con estudios en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

Salvo en China en donde a raíz del régimen de gobierno se pueden  restringir bastantes libertades, entre ellas todas las necesarias para salvaguardar la salud pública, y por ello a la fecha no existen registros de nuevos casos de COVID 19 excepto en algunos extranjeros, países como Italia, Francia, España, Inglaterra incluso algunos estados en los Estados Unidos, están presentando un nuevo repunte  de los casos de COVID, lo cual ha generado que las medidas de confinamiento sean aplicadas no con absoluta rigidez como al inicio de la pandemia, pero si restringiendo varias actividades.

En Colombia como en la gran mayoría de los países, la presión económica y social ha obligado a las autoridades a permitir casi que por completo todas las actividades, tratando con ello de recuperar la normalidad, sin embargo aún estamos lejos de retornar a los días PRE-COVID, seguimos lejos de la ansiada vacuna.

Pero además de la discusión científica, y económica de los efectos de la pandemia, el COVID hoy tiene un componente altamente político, a tal punto que ha sido un factor transversal en el debate electoral por la presidencia de los Estados Unidos, y Colombia no es la excepción.

Aun cuando se han presentado casos de COVID en diferentes Parlamentos en el mundo, en nuestro Congreso, la pandemia, como en pocos congresos, casi que ha paralizado la actividad legislativa, reduciéndola a un número nunca antes visto de Audiencias Públicas, algunos insulsos y repetitivos debates de control político, y la votación de algunos proyectos de ley, todos a conveniencia del Gobierno.

Sin duda alguna, la pandemia ha favorecido las relaciones del presidente con el Congreso, pudo por fin ajustar las mayorías que necesitaba, y aunque no tiene ni le interesa tener la fortaleza política de sacar adelante reformas estructurales, las sesiones semipresenciales seguirán no sólo por la comodidad de los Honorables, sino por el interés del Gobierno en que así sea.

Junto con ello, el confinamiento hasta hace poco logro mantener a raya la enfurecida protesta social que estaba viviendo el país hasta los meses de noviembre del año pasado, pero no sólo por justificadas razones, sino porque se están adelantado las campañas políticas, y la protesta hace parte de la estrategia para buscar adeptos a sus causas, nuevamente se convocan a marchas y paros nacionales.

Ninguna otra mejor justificación que el rebrote del COVID, el cual sin duda existe, y que continuará por nuestra indisciplina con las alarmantes cifras de ocupaciones de las Ucis, para que el gobierno más pronto que tarde, y tal vez antes de la fecha anunciada del paro nacional, nos mande a las casas, o restrinja nuevamente la movilidad, evitando con ello la expansión del virus, y muy particularmente las manifestaciones contra un Gobierno, el cual y según las recientes encuestas, regresa intempestuosamente a las cifras de impopularidad que habían antes de la Pandemia.

Twitter: @AlejandroLSFD

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