Opinion

De que se aterran

Por: Alejandro Loaiza Salazar – Enlace Congreso de la República. Oriundo de Samaná, con estudios en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Por: Alejandro Loaiza Salazar – Enlace Congreso de la República. Oriundo de Samaná, con estudios en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

¿Se sorprenden por el comportamiento de la policía?

Que esperaban de una institución que como lo afirmaba hace pocos días el jefe del Partido Liberal, el expresidente Cesar Gaviria, ha sido instruida para la guerra, han recibido entrenamiento militar para confrontar un enemigo irregular, y no para mediar y servir como fuerza civil de contención en la salvaguarda del orden público. Pero además una institución que como muchas en el Estado colombiano, y aunque no suene políticamente correcto, está minada de corrupción, de excesos y de falta de educación en ética y valores.

Fortalecer el ejercito, crear una fuerza armada especial para la atención en las zonas rurales con orden publico complejo, y hacer una reingeniería a la doctrina policial, sus obligaciones y limites es urgente, evitar los excesos y la brutalidad en el uso desmedido de la fuerza, así como revalorar su sentido de apoyo y colaboración con la ciudadanía, requiere de una alta profesionalización en este tipo de servidores públicos. De lo contrario, todos los días los casos de choques entre la sociedad civil y la Policía Nacional incrementaran, y la desconfianza por una institución tan necesaria se ampliará, generando profundas cicatrices muy difíciles de sanar. No son únicamente manzanas podridas, es toda una institución que requiere de una completa restructuración.

¿Se sorprenden por los jóvenes que tiran piedras?

Según datos presentados por estos días en la prensa, alrededor del 30% de los jóvenes en las grandes ciudadades, son personas que hacen parte de la generación NINI, ni estudian, ni trabajan. Explicaba el analista Héctor Riveros, que esta situación genera en estos jóvenes comportamientos psicológicos de ansiedad, rebeldía, pesimismo y resentimiento ante cualquier figura de autoridad. ¿Qué tipo de oportunidades y alternativas les brinda el Estado a estas personas? ¿Qué modelo educativo se le está ofreciendo a los jóvenes que hoy tal vez no quieren estudiar ingenierías o medicina, sino música o artes? ¿Cómo potenciar las capacidades y talentos ocultos de estos muchachos? ¿O simplemente como garantizar educación de calidad? Cuando respondamos estas y otras inquietudes, seguramente las manifestaciones serán diferentes y los actos de vandalismo serán menores, sin embargo en países como Francia o Italia, donde el nivel educativo es mayor, las protestas no son tan diferentes como las que hemos visto en los últimos días en Bogotá, Medellín o Manizales.

¿Se sorprenden por el mal gobierno?

Que esperaban de un gobierno liderado por la inexperiencia, pues sus voces más calificadas están tratando de responderle a las investigaciones judiciales y a los señalamientos de criminales confesos. Que esperaban de un Partido Político que cree que ser de Derecha, es desconocer los reclamos legítimos de sectores de la sociedad civil que por años han sido marginados.

Generar empatía no es difícil, sin embargo cuando la terquedad y la ineptitud no se hace a un lado, no queda más que cambiar la batuta de un gobierno, por el micrófono de comentarista; no queda más que cambiar la P de Presidente, por la P de presentador, para con ello tratar de ser escuchado aunque sea en un informativo todos los días a las 6 de la tarde que ya nadie ve.

¿Se sorprenden por la corrupción?

Pero aun así vendemos el voto según los intereses más egoístas y personales. Criticamos el gobierno de turno simplemente porque queremos ocupar el espacio en la rosca que no tenemos.

En este país nada nos debería de sorprender, pues todos es consecuencia de años de líderes y políticos ineptos y corruptos, que nosotros hemos querido llevar a los más altos cargos. Pero aun peor, cuando hemos sido cómplices de mafias que asesinan y callan a quienes tratan de abrirle los ojos a la sociedad y prender una chispa de sensatez e inteligencia. Cómplices al correr detrás del primer “Traquetico” que embriaga a un pueblo y ofrece riquezas bañadas en sangre.

Preferimos el líder que invita a una copa de aguardiente o que se embriaga en hipocresía para llenar recintos con reuniones banales, que aquel que tratando de minimizar las mentiras no ofrece nada más allá de su capacidad por hacer las cosas de manera correcta. Preferimos el encantador de serpientes que el Estadista.

Twitter: @AlejandroLSFD

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