Opinion

LA REFORMA ELECTORAL  

EDITORIAL

El Congreso de la República se ocupará durante estos meses de estudiar un proyecto de Ley que pretende reformar el sistema electoral en Colombia.

El proyecto, elaborado por la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Consejo Nacional Electoral, fue presentado a través del Ministerio del Interior y cuenta con mensaje de urgencia.

Como todos los proyectos, es ambiciosos y trae algunas reformas que podrían ayudar a modernizar el sistema electoral, si son aprobadas. También sería importante estar acompañado de otro que permita el transfuguismo o deje en libertad a las personas para cambiar de partido. A nadie se puede obligar a permanecer donde no quiere. Esto es violatorio de la democracia y las libertades individuales.

Tiene esta reforma electoral cosas novedosas y ejecutables como la ampliación de la jornada electoral hasta las 5.00 de la tarde y el transporte público gratuito los domingos de elecciones. Otras muy bonitas y poco realizables como la implementación en forma gradual del voto mixto y electrónico, el sistema de votación: presencial y no presencial; y la disposición para que el Consejo Nacional Electoral lleve los registros únicos nacionales obligatorios de los aportantes de cada campaña y proveedores electorales y otorgue las autorizaciones a las personas naturales o jurídicas que pueden hacer donaciones a las candidaturas.

También hay cosas que no tienen razón de ser. Aunque desde hace varios años existe la ley según la cual, toda lista debe tener mínimo el 30% de participación de cada género, ahora se pretende aumentar la cuota femenina al 40%, lo que podría entenderse como una forma disimulada de decirle a las mujeres que necesitan ayuda legal para llegar a conformar listas.

Igualmente, contiene una medida discriminatoria al pretender que en caso de que el número de votos a favor de dos o más candidatos sea igual entre un hombre y una mujer, se elegirá a la mujer. Entonces, dónde queda la igualdad de género con el sexo masculino ?.

Con respecto a la inscripción de cédulas, se pretende eliminar este mecanismo y que sea la misma Registraduría quien asigne el puesto de votación de cada ciudadano de acuerdo con el lugar donde se beneficie de las políticas públicas. Qué adefesio. Es una especie de dictadura donde los colombianos tendrán que votar donde les diga el órgano electoral.

Como se puede observar, esta reforma electoral tiene de todo. El proceso de depuración será muy álgido y dispendioso y lo más probable es que sufra una peluqueada que lo deje sin trascendencia como ha sucedido con otras reformas políticas.

Una Registraduría Nacional, como la nuestra, que lleva cerca de 40 años tratando de ajustar el censo electoral a la realidad y no lo ha logrado, que no ha logrado brindarles a sus funcionarios las condiciones laborales necesarias; y que no ha avanzado tecnológicamente, menos podrá ejecutar una reforma electoral de tal magnitud de llegarse a aprobar. A lo mejor lo que se pretende es generar protagonismo.

Pensilvania, 30 agosto 2020.

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