EDITORIAL
Con Abelardo de La Espriella, Colombia ha entrado a una nueva era de la política. Tendremos en la Presidencia de la República a un verdadero showman quien desea construir su propio mito.
La política espectáculo es su fuerte. Ya creó su propia marca durante la campaña electoral con la ayuda de inteligencia artificial, influenciadores, redes sociales, música, modelos, escenarios con cabinas blindadas, sonido, luces. Hasta una especie de papa móvil utilizó la noche del triunfo en Barranquilla para llegar hasta donde lo esperaban sus seguidores.
En Abelardo de La Espriella lo importante es convertirse en tema de conversación. Siempre lo ha sido así por sus discursos o actuaciones como abogado. Ahora, hace pocas horas, sorprendió con un video en el que él aparece cantando una nueva versión del himno nacional de Colombia como tenor de ópera.
Como lo dijo el asesor político Mauricio de Vengoechea, “Desde que existen las redes sociales, la política cambió por completo. Hoy las campañas son mucho más emocionales que de propuestas y racionales. Hoy día uno ve las redes sociales y los lectores se creen cualquier cosa que sale en ellas como si fuera una realidad. Ya no leen, ya no profundizan, se quedan en los titulares”, señaló.
Todos los anuncios del nuevo presidente de la república estarán encaminados a generar show mediático que eleven su popularidad y creen reconocimiento entre sus electores.
Estos shows, además, tendrán como finalidad tapar su falta de experiencia administrativa y política, y desviar la atención de la opinión pública. Lanzará globos al aire con propuestas que ni él mismo se las cree como el ultimátum a los grupos armados al margen de la Ley: “Disponen de un mes para entrar en razón y organizar su sometimiento”, cuya respuesta no se hizo esperar: “No copiamos de tigres, ni ha tenido cargos públicos. El país quedó en manos de un novato aguevado (sic) que desatará una carnicería a fuego cruzado entre paramilitares y guerrilla”, expresaron las disidencias de las FARC.
A ninguno otro le conviene más la polarización del país como a De La Espriella. Sabe que medio país lo ama y hará acciones para congraciarse con esa parte de la población como tratar de meter a Gustavo Petro a la cárcel o extraditarlo a Estados Unidos. De lograrlo, la ultraderecha lo convertirá en héroe nacional.
De La Espriella ya hizo historia, ahora se dedicará a crear leyenda. Los resultados de su gobierno dependerán de su gabinete porque a él poco le importan. Sus intereses son otros.
El show ha llegado, sentémonos a esperar y luego a llorar.
Manizales, junio 28 de 2026.













