EDITORIAL
Hace cuatro años, por estas mismas calendas, el país se preparaba para la segunda vuelta presidencial. Curiosamente la historia se repite, aunque no con los mismos actores, sí con dos del mismo corte.
En esa época se decía que la izquierda no podía llegar al poder por primera vez en la historia de Colombia, que si Petro ganaba se quedaría en el poder, el dólar llegaría a 10 mil pesos, el ejército y la policía serían reemplazados por guerrilleros de las farc, la inversión extranjera se iría del país, se implementaría la expropiación administrativa, cerraría el Congreso de la República seríamos aislados del resto del mundo y parias del universo. Colombia se convertiría en otro Venezuela, Cuba manejaría la diplomacia colombiana y muchos colombianos se irían a vivir a otros países generando un éxodo masivo.
Una a una fueron cayendo esas mentiras de campaña. Nunca se dio ni lo uno ni lo otro. Por el contrario, las cifras macroeconómicas del país aumentaron positivamente, disminuyó la pobreza y el desempleo, y se empezó a pagar esa inmensa deuda social que el Estado ha tenido con las clases menos favorecidas. Se decretó el salario mínimo vital para el año 2026, las horas extras se empezaron a pagar desde las siete de la noche, los aprendices del SENA reciben la remuneración adecuada, los jóvenes que prestan su servicio militar en el ejército o la policía reciben un salario mínimo y este tiempo cuenta para pensión, las trabajadoras domésticas reciben un salario mínimo con todas las prestaciones, los abuelitos del programa adulto mayor pasaron de recibir míseros 80 mil pesos a 230 mil pesos mensuales, miles de jóvenes reciben una ayuda económica denominada renta joven, el subsidio renta ciudadana llega a muchos colombianos, se implementó la matrícula cero y el sector educativo nunca había tenido tanto apoyo.
Lo anterior son apenas algunos de los logros sociales del gobierno de Gustavo Petro. Es por ello, que, a menos de 3 meses de entregar la presidencia de la república, goza con la aceptación de su gestión del 49 por ciento de los colombianos, lo que es histórico.
Muchos dirán, ¿y la salud qué? Se les olvida que el sistema de salud actual que trajo las EPS, fue creado mediante la ley 100 de 1993 cuyo ponente principal y coordinador de los debates en el Senado fue Álvaro Uribe Vélez, el hoy flamante expresidente de la república.
Lógicamente estas reformas sociales logradas por el gobierno Petro tienen incómoda a la burguesía quienes prefieren tener un gobierno manualito, que solo gobierne para sus intereses personales. Quieren tener trabajadoras domésticas, pero no pagarles lo justo, quieren tener empleados nocturnos, pero no pagarles horas extra nocturnas, quieren aprendices del SENA en sus empresas pero que les trabajen gratis, en síntesis, el pueblo trabajador no tiene derecho a mejorar sus condiciones socioeconómicas.
Las mismas leyendas urbanas y narrativas que crearon en contra de la candidatura de Gustavo Petro hace 4 años, las están empleando ahora con Iván Cepeda. A través del terror de las palabras quieren amedrantar al pueblo colombiano para que no lo elijan presidente. Es tanto su desespero que han buscado la injerencia de gobiernos extranjeros como el de Estados Unidos y el del Ecuador.
El terrorismo psicológico también es un arma electoral. Es muy comentado el caso de Pensilvania Caldas, donde un exdiputado del centro democrático cada que se acercan unas elecciones para alcalde, se inventa la presencia de grupos guerrilleros en dos corregimientos y le dice a la gente que el candidato uribista es el único que puede brindarle seguridad a la región.
No deja de llamar la atención que, en esta campaña presidencial, todos los políticos tradicionales, los mismos que han desangrado a este país durante décadas, la burguesía, el empresariado y los ricos, estén acompañando a un mismo candidato, el cual nunca ha ocupado un cargo público y por ello es más vulnerable para ser manejado al antojo de los intereses de unos pocos.
La derecha colombiana es perversa. Aliados con las fuerzas armadas y los paramilitares, han cometido cualquier cantidad de crímenes para desestabilizar el país como el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado, y luego colocan a la viudas y familiares a responsabilizar al gobierno. Instrumentalizan a dirigentes políticos locales para colocar a defender sus intereses electorales; manipulan la información a través de los medios de comunicación, todos propiedad de ellos, y de las redes sociales; y a muchos los mantienen adormecidos mediante sugestivas campañas publicitarias para no dejarlos pensar.
En estas elecciones está en juego cosas muy importantes para el país. Como lo dijera la pareja sentimental de Abelardo de La Espriella: si ellos pierden no tienen problema porque se irán a vivir a su villa en Italia, un país europeo, o sea, la presidencia de la república es un trofeo para engrosar su vanidoteca, y si ganan, estará en peligro el proceso de transformación y de reformas sociales iniciado en este gobierno y que tanto claman los colombianos.
Cabo de la Vela, junio 14 de 2026.













