EDITORIAL
Elegido el nuevo Congreso de la República, queda claro que, ningún partido logró las mayorías absolutas, ello significa que el próximo presidente de la república si quiere tener gobernabilidad, tendrá que armar coaliciones y, por ende, concesiones.
Aunque el Pacto Histórico sacó el mayor número de curules tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, difícilmente podrá organizar una coalición mayoritaria porque en un porcentaje muy considerable, el resto de los otros partidos son de tendencia derechista.
Ello significa que el país seguirá polarizado, dividido en dos grandes y fuertes sectores de tendencias políticas opuestas que no permitirán que el próximo gobierno, fuere quien fuere, tenga un ejercicio del poder sin sobresaltos.
Es poco lo que se puede esperar del Congreso elegido este domingo 8 de marzo. Son muchos los reelegidos en ambas Cámaras que hacen presagiar la continuación de las viejas prácticas políticas que tanto incomodan a la mayoría de los colombianos. También hay varios con procesos penales quienes seguramente no terminarán su período legislativo.
Estas fueron las campañas electorales más costosas de toda la historia para Congreso y, seguramente, muchos de los elegidos irán a tratar de recuperar lo gastado a través de contratos y burocracia, máxime ahora que tendrán menos recursos mensuales por la eliminación de la prima especial de servicios de aproximadamente 17 millones de pesos.
En síntesis, del próximo Congreso no se pueden esperar reformas estructurales. La mayoría de los elegidos llegan con unas expectativas muy diferentes a las de hacer país. No queremos ser aves de mal agüero, sin embargo, la reelección de grandes y tradicionales caciques políticos, así lo hacen prever.
Lo último que se pierde es la esperanza, por ello deseamos que los congresistas que se posesionan el próximo 20 de julio, estén a la altura de las circunstancias y antepongan los intereses del país a los de ellos.
Pensilvania, marzo 9 de 2026.












