La defensa del modelo de familia papá, mamá e hijos, está basada en la necesidad que tiene el Estado Colombiano, de tener claridad jurídica en este concepto y no sustentada solo en principios de fe.
Debemos tener presente que son los niños el objetivo principal de este debate; especialmente los niños en proceso de adopción.
La sentencia T-319 del 2019 señala: “la adopción es una medida de restablecimiento de derechos con fundamento en el artículo 44 de la constitución, que permite garantizar que, ante la imposibilidad de sus padres biológicos, los niños, niñas y adolescentes puedan reintegrarse de forma irrevocable a un nuevo núcleo familiar”, Este restablecimiento por el derecho del niño a tener una familia, debe darse en las condiciones más parecidas a las que el niño perdió.
Se tiene claridad constitucional que indica, que la familia estará conformada por un hombre y una mujer (Papá y mamá), según reza en el artículo 42 “La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla”, lo anterior se complementa con el artículo 44 que dice: “Son derechos fundamentales de los niños: tener una familia, gozarán también de los demás derechos consagrados en la constitución, en las leyes y en los tratados internacionales ratificados por Colombia”, en este último punto la Convención Americana sobre Derechos Humanos, tratado internacional donde Colombia es un país garante desde 1978 expresa en su artículo 17, “Se reconoce el derecho del hombre y la mujer a contraer matrimonio y a fundar una familia”.
Tanto la Constitución Colombiana, como los tratados internacionales de Derechos Humanos, son clarísimos en definir que la familia estará conformada por un hombre y una mujer; no hay lugar a la interpretación, pero a pesar de esto la Corte Constitucional se pronunció a favor del matrimonio entre parejas del mismo sexo, argumentando el derecho de las minorías a no ser discriminadas, pero olvidando la corte que uno de los principales propósitos de la familia, es acoger a nuestros niños que se encuentran en proceso de adopción.
Es un despropósito pretender cambiar el concepto de familia en Colombia, por la interpretación de la Corte Constitucional; ya que la claridad que expone el texto de nuestra constitución y los tratados internacionales de Derechos Humanos sobre el concepto de familia son claros.
Es fundamental que en Colombia definamos con claridad que el modelo de familia solo estará conformada por la unión entre un hombre y una mujer, ya que el proceso de adopción que lidera ICBF así lo requiere.
Adicional a la discusión jurídica, podemos argumentar que el modelo de familia, papá, mamá e hijos, es defendible sólo aplicándole sentido común; ejemplo de ello lo podemos exponer en el caso del bebé que hace unos meses encontraron abandonado en la cancha de fútbol del barrio la Enea, donde nadie sabía quiénes eran los padres del bebé, pero que podemos asegurar por simple biología que lo más cercano a lo que el niño perdió, fue un papá y una mamá, un hombre y una mujer y no dos hombres o dos mujeres.
Definitivamente esta discusión la debemos centrar en cuál es el modelo de familia idóneo en un proceso de adopción; en otras palabras, es el derecho de un niño a tener una familia y no de dos hombres o dos mujeres en adoptar un niño. No encuentro objetividad en pretender catalogar de homofóbicos a quienes defienden el derecho de los niños a tener una familia.
Aprovecho esta columna, para exponer con claridad en qué punto específico se enfoca mi debate en la defensa de la familia. Lo primero es expresar como católico que según el catecismo, una persona con tendencia homosexual podría ser Santo de nuestra iglesia si vive en castidad, lo segundo es que desde el escenario público, este servidor reconoce derechos civiles de las uniones entre personas del mismo sexo; pero desde el momento en que las uniones de parejas del mismo sexo, empezaron a buscar el reconocimiento como familias a través del matrimonio, esto con el ánimo de adoptar, mi posición es clara y contundente, NO son familia, ya que ésta tiene un fin para el Estado y ese fin no se encontraría con el matrimonio igualitario.
Nuestro movimiento ciudadano +fe, movimiento que presentará candidato a la Alcaldía de Manizales por firmas, defenderá desde la institucionalidad de una administración municipal el modelo de familia nuclear; ya que éste tiene un fin fundamental para el Estado Colombiano y está contemplado en la constitución, la ley y los tratados internacionales de derechos humanos.
Seguiremos Dios mediante compartiendo en cada columna nuestros pensamientos y propuestas para lograr de Manizales una ciudad para el buen vivir.
* Por: Jorge Alberto Betancurt Raigoza – Exconcejal de Manizales y coordinador del movimiento ciudadano +fe.













