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NECROFAGIA

EDITORIAL

Hace apenas unos meses, en agosto de 2025, María Claudia Tarazona, en el sepelio de su esposo, el exsenador Miguel Uribe Turbay, dio declaraciones con claro contenido político en favor del partido en el que militaba su asesinado consorte y trasladando responsabilidades sobre el crimen a cierto sector.

La semana pasada en las honras fúnebres del exvicepresidente de la república, Germán Vargas Lleras, su hija Clemencia Vargas Umaña también dio fuertes declaraciones a la prensa descalificando a uno de los actuales candidato presidenciales y diciendo que no votar por él sería un homenaje a su fallecido padre.

Estas dos respetables damas, seguramente, quisieron lograr el efecto de las palabras pronunciadas por Juan Manuel Galán en el cementerio central de Bogotá el 20 de agosto de 1989 durante las exequias de su padre, el excandidato presidencial, Luis Carlos Galán, cuando le entregó las banderas de su partido político, al jefe de debate de su campaña, César Gaviria, quien a la postre saldría elegido presidente de la república para el período 1990 – 1994.

Las referidas señoras no le dicen nada a la política colombiana, nunca han sido protagonistas  ni se han destacado en ninguno de sus campos. De ahí que sus declaraciones pueden ser calificadas como oportunistas y salidas de contexto.

Desde el punto de vista ético y moral, tampoco está bien visto que aprovechen la muerte de sus seres queridos para sacar provecho político o lograr protagonismo. Debieron de haber respetado los sentimientos de solidaridad y el acompañamiento de miles de colombianos que lo hicieron sin cálculos políticos. Mientras que muchos lamentaban estos fallecimientos, ellas calculaban cada una de las palabras que dirían a los periodistas.

Estas declaraciones a las que nos referimos hechas en momentos tan sensibles y en una campaña electoral presidencial caracterizada por la polarización y la desinformación, son supremamente peligrosas y pudieron llegar a generar reacciones violentas.

En política no está bien vivir de la memoria de los muertos y explotar sus obras como lo ha hecho la familia Galán Pachón quienes ya llevan más de 36 años viviendo y explotando el nombre de su padre. Si las señoras María Claudia Tarazona y Clemencia Vargas quieren incursionar en política, que empiecen a construir su propio camino.

Ya es hora de que termine en Colombia la influencia de los necrófagos políticos y que las honras fúnebres de algunos personajes de la vida nacional, no se conviertan en vitrina de promoción política para familiares cercanos.

Manizales, mayo 17 de 2026.

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