EDITORIAL
La campaña presidencial en Colombia a solo 20 días de las elecciones, ha entrado en una especie de letargo donde no hay novedad alguna.
Todo se centra en tres candidatos quienes en maratónicas jornadas a lo largo y ancho del país, tratan de llenar plazas y recintos para la fotografía y mostrar con ello su fuerza electoral. Sin embargo, de sus propuestas concretas, nada de nada.
Pareciese que todos se resignaron a que habrá segunda vuelta y están guardando sus mejores argumentos para esos 20 días entre la una y la otra, aunque los tres primeros tienen definida su base electoral objetivo.
Iván Cepeda es el más tranquilo de todos porque, según todas las encuestas, tiene asegurado un cupo para el domingo 21 de junio. Está dedicado a fortalecer su base electoral compuesta por el voto de izquierda, sindicalistas, indígenas, campesinos y jóvenes.
La campaña de Paloma Valencia tiene como base la institucionalidad de los partidos tradicionales y el apoyo del expresidente Álvaro Uribe Vélez quien ha vuelto a recorrer decenas de municipios colombianos invitando a votar por ella, aunque muchos aseguran que ello será contraproducente en las urnas y terminará perjudicándola.
La gran dificultad de Paloma Valencia es no haber logrado el respaldo unánime o cohesionado de los partidos tradicionales. En todos hay disidencias que apoyan a otros candidatos, inclusive en el centro democrático.
Independientemente de los resultados del 31 de mayo, Abelardo de La Espriella ya es un ganador. Con estilo propio, sin haber sido candidato antes y sin el respaldo de estructuras políticas tradicionales, ya logró elegir una bancada de cuatro senadores y estar disputándose el paso a la segunda vuelta. Toda una hazaña. Ese respaldo y gran apoyo lo ha logrado este candidato acudiendo a la vieja y efectiva fórmula del populismo, diciéndole a la gente lo que quiere escuchar.
Estas son las diferencias claras entre los candidatos que ocupan los tres primeros lugares de preferencia de los colombianos para la presidencia de la república: Uno acude a la izquierda y las bases sociales, la otra a las organizaciones políticas tradicionales de derecha y el otro a la ultraderecha populista.
En esta época de monotonía de las campañas presidenciales, parece que lo más interesantes es quién quedará en el segundo lugar para acompañar a Iván Cepeda en la segunda vuelta: ¿Paloma o Abelardo? Todo indica que se repetirá la historia del 2022 y el candidato populista de ultraderecha, o sea, de La Espriella, derrotará a la uribista Valencia. En esa época Rodolfo Hernández sacó de la contienda a Federico Gutiérrez.
Ante el eventual paso de Abelardo de La Espriella a la segunda vuelta, ya nos imaginamos la expresión de todos los dirigentes políticos que se entregaron antes de tiempo a la campaña de Paloma Valencia, porque saben que no serán recibidos en las huestes del tigre
El fenómeno electoral de Abelardo de La Espriella en Colombia se puede comparar con lo sucedido en Chile con José Antonio Kast y en Argentina con Javier Milei. Como lo anotó Luis Carlos Vélez, en Latinoamérica se está imponiendo la ultraderecha populista sobre la derecha radical.
Manizales, mayo 10 de 2026.














