Opinion

NO Y NO

EDITORIAL

Ya son varias décadas en las permanentemente escuchamos hablar del proyecto hidroeléctrico Miel II el cual se desarrollaría en la zona del alto oriente de Caldas.

Este proyecto ha sido liderado por Inficaldas, y desde hace poco a través de una de sus filiales llamada “Promotora Energética del Centro”. Finalmente es el mismo perro con distinto laso.

En el mes de marzo del presente año se conoció que Miel II tendrá que pagar un millón de dólares, aproximadamente 4 mil millones de pesos colombianos, como multa de cargo por confiabilidad por el retraso en la construcción el del proyecto. En el 2023 debería estar generando energía. Inficaldas pasará a la historia como la entidad que no fue capaz de ejecutar Miel II. La presencia de sus altos funcionarios en la zona ha sido prácticamente nula, por ejemplo, el actual gerente, Juan Martín Zuluaga Tobón, de estos municipios solo ha visitado Pensilvania durante algunas horas para sembrar unos arbolitos.

Desesperadamente están buscando un socio estratégico para adelantar el proyecto, cosa que hasta la fecha no ha sido posible, aunque en privado afirman que ya lo tienen.

En la práctica la realidad es otra. La oportunidad de construir Miel II ya se perdió porque ha entrado a jugar papel fundamental y decisivo las comunidades de la región quienes se oponen rotundamente a su ejecución.

Hace dos semanas se realizó en Samaná la primera marcha carnaval del Oriente de Caldas en defensa del agua, la vida y el territorio, organizada por grupos ambientalistas cuyo tema principal fue la oposición a Miel II.

Las comunidades de estos municipios, opositoras al proyecto, han tenido tiempo de organizarse, además de lograr importantes apoyos para su causa como el del alcalde de Pensilvania, Jorge Orlando García Restrepo, único mandatario de la región en manifestar públicamente que apoyará y liderará una gran cruzada con el campesinado para evitar la construcción de Miel II. Ha sido enfático en afirmar que, si tiene que ir a amarrarse con ellos y evitar que se inicien los trabajos, lo hará.

La desventaja que tienen los interesados en este proyecto es que a las comunidades no las pueden comprar o enmermelar porque su defensa es por el agua, la vida y el territorio, y el carácter de los habitantes del alto oriente es recio y firme en sus decisiones.

Manizales, 26 septiembre 2021.

@tintiando

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