Opinion

“LAS MENTIRAS DAN FLORES, PERO JAMÁS DARAN FRUTOS”

Por: José Oscar González Hernández. Se desempeñó como alcalde de Pensilvania, Diputado a la Asamblea de Caldas, Personero de Manizales.

Desde los comienzos de esta pandemia y que fuimos confinados por el presidente de la república por más de seis meses, muchos ilusos creíamos que dicho aislamiento nos había concientizado que de verdad estábamos en un grave peligro de muerte por causa del virus y que las medidas sanitarias sugeridas por las autoridades como el uso del tapabocas y el aislamiento social habían cumplido su objetivo de educarnos. Vino la apertura y la gran mayoría de nosotros pensamos que el virus se había ido, pero la realidad nos ha despertado en forma brusca, especialmente en Manizales y en varios municipios de Caldas. Hace unos 20 días le estamos haciendo seguimiento a las cifras oficiales del Covid en Caldas y en los municipios de Manizales, La Dorada, Marmato y Supía hemos visto un incremento inusitado de casos de coronavirus.

Creemos que dichos aumentos se deben a la apertura ordenada por el gobierno y pedida en todas las formas por los gremios económicos y comerciantes que estaban pasando muchas afugias económicas. Se podría decir que el gobierno priorizó la economía por la salud; esto es parcialmente cierto, pero no nos metamos en esas polémicas. Bienvenida la apertura, pero en donde nos quedamos cortos fue en las campañas para concientizarnos que el hecho de la apertura no se daba porque el virus se hubiera ido, sino, muy por el contrario, su contagio sería más fuerte y severo. La apertura en muchos municipios de los bares y cafeterías traerá el aumento del contagio, de eso no se tiene duda, pero las autoridades olvidaron la prevención.

Para muestra un botón. El viernes pasado día del partido de la Selección contra Venezuela, fue un momento propicio para brindar por el triunfo, pero las aglomeraciones en muchos sitios sociales abundaron y no se guardaron las distancias. También es muy difícil pedirle a una persona que comienza a ingerir bebidas embriagantes que cumpla con los protocolos de seguridad. Cuando el personaje ingiere el primero, el segundo y hasta el tercero es cumplidor de las normas, pero de ahí en adelante las normas de convivencia se van relajando y quien sabe hasta dónde llegará. Esto se puede hablar en confianza, porque hasta yo he incumplido las disposiciones.

Otro caso lamentable y no cumplimiento de las disposiciones oficiales es el referente al transporte urbano en busetas. En las horas de la noche se desplazan busetas con el cupo completo y a veces con personas paradas, y ni las directivas de las empresas, ni las autoridades municipales han tomado cartas en el asunto.

Se abrieron actividades comerciales, pero por nuestro bien y el de la comunidad acatemos las normas de bioseguridad como el tapabocas y el distanciamiento social y de pronto tendremos futuro. Mal ejemplo nos está dando la minga indígena, ya que se desplazan en unos vehículos súper llenos. ¡ qué insensatez!.

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