La grandeza de los pueblos no se mide por su tamaño territorial, sino por la calidad de sus gentes. Pensilvania no es la excepción a este postulado y a través de su historia ha dado personas que la han enaltecido y contribuido en forma positiva a la grandeza de otras regiones y del país.
La mayoría no nacieron en cuna de oro ni colchón de plumas. Son gentes del común que con esfuerzo y dedicación lograron escalar para conquistar sus sueños, sueños que en la mayoría de los casos iban ligados a su tierra, a esa tierra que los vio nacer y por la que han sentido profundo arraigo y sentido de pertenencia durante todas sus vidas.
Son personas con bajo perfil quienes no tienen mayores pretensiones que servirles a sus gentes desde diferentes campos, y van labrando profundas y sólidas huellas para que otros las sigan y entiendan el verdadero sentido del servicio desinteresado y el trabajo por sus comunidades.
Es el caso de José Oscar González Hernández, conocido cariñosamente como “Colaco”, nacido en Pensilvania, municipio del oriente de Caldas, hace seis décadas largas, quien a lo largo de su vida ha demostrado que los funcionarios públicos pueden actuar con transparencia y lograr beneficios para las regiones y sus habitantes.
Abogado de profesión, funcionario de los extintos Inscredial e Inurbe, Diputado a la Asamblea de Caldas, 2 veces alcalde de Pensilvania, una por elección popular y otra por decreto, Personero de Manizales, entre otras, son algunas de las posiciones que ha ocupado y desde las cuales ha brillado con luz propia y servido con dedicación y amor por sus semejantes.
“Colaco” nunca ha perdido su esencia, ha sido auténtico y no se dejó embriagar por el poder, ni tentar por la ambición y menos caer en provocaciones. Es un líder por naturaleza.
Hombres públicos como José Oscar González Hernández le devuelven la esperanza a los pueblos y sirven de motivación para trabajar por un futuro mejor de nuestras comunidades. Lo ideal sería que todos, al igual que “colaco” pudieran decir con la frente en alto, sin temores ni vergüenzas, “he cumplido con mi deber, nací para servir y así ha sido”.
Manizales, julio 27 de 2024.














