Opinion

LA MINGA MAYOR

Por: Hernando Arango Monedero, Ingeniero y abogado, empresario, exrepresentante a la cámara, exalcalde de Manizales y Director General del SENA.

12 abril 2019

Dudas no nos caben de los que integran la MINGA MAYOR. Sus voces se oyeron cuando la Minga del Cauca impidió que los más de dos millones de colombianos que viven al sur de Santander de Quilichao pudieran tener el derecho de locomoción y perdieran para sus actividades la libertad, libertad que les fue conculcada por más de 25 días. Esperamos, los colombianos, que la Fiscalía General de la Nación actúe y ponga a disposición de los jueces a los determinadores y a los actores materiales de los delitos que se tipificaron al cerrar la vía pública impidiendo el libre tránsito ciudadano; incendiar un vehículo automotor con el agravante de hacerlo con los pasajeros adentro; por el daño de bienes públicos como son la vía misma, las señales de tránsito, las guarda vías; el secuestro del ciudadano que fue encerrado por más de 24 horas; el asesinato del agente de policía; el robo de un camión con bebidas y el de un camión con alimentos. A los anteriores delitos, bien puede la Fiscalía agregar los que en sus investigaciones halle. Lo importante es que se ponga tras las rejas a quienes dirigieron, impulsaron y actuaron en este episodio de criminalidad sin par. Y que no se diga que los responsables fueron elementos infiltrados, ya que los responsables son quienes con sus actos dan pábulo a la acción de quienes incurrieron en los actos delictivos y no se diga que las conductas se realizaron en un resguardo, ya que fueron sobre la vía pública, que como tal es pública y no resguardo alguno.

Pero la Minga Grande no cabe duda que es la conformada por algunos partidos políticos que se encuentran empeñados en jugar a la destrucción de la democracia. De esta manera, sin sopesar las consecuencias, pidieron al presidente ceder a las pretensiones de los indígenas e indignados apoyaron tal demanda desde la Cámara y Senado, y también los “asesoraron” para que asuntos reservados al presidente fueran discutidos en una especie de congreso o asamblea constituyente indígena y, de esa manera que las relaciones internacionales fueran tema de debate en esa reunión. Adicionalmente que se aceptase que el espacio aéreo de los resguardos no fuera cruzado por aeronaves. Que el presidente, por orden de tal asamblea, aceptare abrir de inmediato conversaciones con el ELN: Que se agregasen a su resguardo la friolera de 42 mil hectáreas. Y que el fracking se prohíba y sea una decisión que allí se tome. Esto, entre otras demandas.

A esas peticiones, y bajo la disculpa de que las comunidades indígenas han sido maltratadas secularmente, ahora los que habitamos este país debemos obedecer cuanta idea se les ocurra a quienes han advertido que harán una manifestación o una protesta popular tras otra, hasta arruinar el gobierno. Y algunos que se autodenominan “progresistas”, para no desentonar, se unen a esa jauría de vociferantes sin medir las consecuencias y lo que de sociedad lanzan a la jura. Claro, entre esas comunidades se encuentran sus votos; votos que ellos mismos se encargarán mañana de acallar bajo el yugo del nuevo régimen, una vez sea implantado, tal y como lo sabemos de las experiencias habidas en Rusia, China, Corea del Norte, Cuba, la RDA, Venezuela y algunas otras que se me escapan, en donde el paredón y los grupos “colectivos” son el fundamento de la “democracia” que se ha instalado y practicado allá. “Democracia” sin libertad, nuevo nombre dado al sistema que pretende esconder la tortura, la mazmorra y la muerte para quien no comulgue con las ideas del sistema.

Y los pedidos, también respaldados por grupos armados que cohabitan en el resguardo, buscan la creación de un territorio independiente, autónomo, donde no llegue la Fuerza Pública, en el que se cultive la droga, se transforme y pase como producto final libremente. Sí, porque las tierras ya otorgadas no se cultivan arriba del 10%, en tanto, lo que de alguna manera se explota, se hace de manera rudimentaria y los esfuerzos del SENA por mejorar los procesos son desechados. Eso no interesa a estas comunidades, pues el peaje de los narcotraficantes les da réditos suficientes, sin que importe para ellos la educación de los infantes y el mejor estar colectivo. La molicie y el chirrincho llenan el estómago y la mente de esos dirigentes, tal y como históricamente está demostrado.

Hoy, para completar, el Presidente cumple con su ofrecimiento de asistir a Caldono a dialogar con los Jefes de la minga, no obstante la amenaza de un atentado contra su integridad, atentado posible, dada la condición que los mismos indígenas han esgrimido para justificar los actos salvajes de que tenemos noticia; atentado que podría venir de los “infiltrados”, como ellos los denominan.

Una vez allí, las condiciones de lo acordado para el encuentro con los jefes de la Minga, varió y se quiso constituir una asamblea, asamblea que desde luego es una encerrona de mala estofa contra el Jefe de Estado.

Hizo bien el Presidente al esperar pacientemente la asistencia de los líderes de la Minga y luego abandonar el lugar ante la ausencia de aquellos. ¡Los espero 6 horas!

Lo sucedido habla por sí de lo que en Caldono se tenía preparado y de la firmeza de la palabra de la que hacen gala estas comunidades dado el respaldo que les ofrecen los de la Gran Minga, ya conocidos por todos. A esa falta de seriedad, se le llama ahora progresismo.

Los colombianos TENEMOS, sí, TENEMOS la obligación de rodear al Presidente, sin distingos de partido, si no queremos perecer bajo el yugo de quienes hábilmente están decididos a imponerlo.

Manizales, abril 9 de 2019. 

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