Opinion

“SONRÍE SIEMPRE, UNA SONRISA ES UN RAYO DE LUZ EN TU ROSTRO”.

Por: Oscar González Hernández – Exalcalde de Pensilvania, exdiputado a la asamblea de Caldas, ex personero de Manizales.

28 febrero 2019

El tiempo pasa raudamente. Hace más de un mes que el presidente de la Asamblea Nacional Venezolana se autoproclamara Presidente Interino y muchos creímos que dicho acto tenía más de una mascarada del momento que las repercusiones políticas que conllevaría. A medida que pasaba el tiempo, dicho acto, consiguió una connotación jurídica importante porque muchos países, entre ellos Colombia, reconocieron a Guaidó como el Presidente de dicho país. En esta parte del continente casi todos los países reconocieron dicho acto político, con unas excepciones obvias. A lo anterior, de la misma manera en el reconocimiento se sumaron varios países de la Unión Europea; hay que anotar igualmente que muchos países manifiestan su neutralidad y otros guardan silencio ante el hecho.

Pero miremos de manera práctica lo que significa el hecho de haberse autoproclamado como Presidente interino. El reconocimiento por parte de un Estado a un Presidente Interino produce unos efectos jurídicos en el Estado que reconoce y de pronto muy pocos en el Interino. El caso de ejemplo es lo que sucedió con el rompimiento de relaciones entre el gobierno de Maduro y del presidente Duque. El reconocimiento de un presidente interino es un acto político, por eso los terceros Estados tienen toda la discrecionalidad de reconocerlo, mantener silencio o manifestar expresamente su no reconocimiento; lo anterior significa que cualquiera que sea la decisión tomada, todos los Estados quedan dentro del límite del derecho internacional.

Dentro de la discusión de la legalidad de la figura del presidente interino, la acción de Guaidó en Venezuela fue un golpe de Estado? Para los amigos de Maduro no hay duda; pero para el Derecho Internacional esto dependería esencialmente de si se considera que el hecho ocurrió amparado o no por la constitución del país. Para Guaidó y todos los Estados que lo apoyan no es un golpe de Estado.

Ahora que ya el tiempo sigue pasando y que nos parece que cada vez Maduro está más atornillado en el poder, debemos preguntarnos: ¿Cuál de los dos prevalecerá? Esta es una pelea de largo aliento. Lo primero tenemos que resaltar que a cada lado del conflicto están las potencias repartidas lo que entorpecería cual decisión que se tome en los organismos multilaterales por su poder de veto en ello; y nos debe quedar muy claro que el conflicto en Venezuela, allí está en juego es el petróleo Todo lo que hemos visto en las noticias no nos permite avizorar una solución a corto plazo. Es tan complicado los sucesos diarios en torno a Venezuela que hoy escuchamos al Canciller del país hablando en un foro internacional que Venezuela estaba dispuesto a dialogar con Estados unidos. Sé que el canciller Venezolano no cometió un lapsus al decir Estados Unidos, pero no sería mejor que dijera que iba a hablar con la oposición de su país. Por lo anterior es que vamos entendiendo que el conflicto tiene otras causas que no nos han contado.

**Esta nota tuvo referencias en un artículo del profesor Cárdenas profesor titular en la UTADEO.

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