Opinion

‘Crónica de una derrota anunciada’

Por: mario arias Gómez

07 junio 2018

En diez días nuestra perpleja patria, determinará por quién será regida: Por el irreprochable Iván Duque o por el fundamentalista candidato -in péctore- de la FARC, el despótico e intolerante halcón de ‘Colombia Humana’; lobo con piel de oveja; prestidigitador que, en su delirio por alcanzar la Presidencia, le introdujo un cosmético ajuste a su estrambótico, embustero y radical programa de gobierno, con más dudas que certezas.

Camaleón que dejó -estratégica y transitoriamente- de ser socialista, convirtiéndose en defensor -a ultranza- del capitalismo “democrático”. Observemos: “Respetaré la institucionalidad”. “No cimentaré otra Venezuela”. “No convocaré ninguna constituyente”. “No permutaré petróleo por aguacates”. “Respetaré la Constitución del 91, la institucionalidad, la propiedad privada”. “No expropiaré”. “No intervendré la banca, los servicios públicos”. “No cesaré el Congreso, las Cortes”. “Protegeré el equilibrio fiscal”. “prescindiré del populismo”.

“Que te compre quien no te conoce”. ‘Pastorcito mentiroso’ que hoy dice una cosa y mañana hace lo contrario. Esencia de su ADN. Tras atrapar el poder, no se inhibe en usurpar el nombre de Gaitán, López Pumarejo, Galán. Inconsistente camuflaje que intranquiliza, perturba, así intente vender la quimera, de hacer de Colombia un bucólico paraíso. Eventualidad que produce desconfianza, pavor, producto de su desahuciada, reconocida y satanizada militancia castro-chavista, defendida por este soberbio, tribal y sobreactuado ‘personaje’, que tardíamente intenta diluir, con dos de pecho; con la oferta a Fajardo, del apetitoso caramelo del cogobierno, agregada la promesa de constituirlo en heredero político. Engañabobos con el que mordió la mano de los puntales en la alcaldía, Carlos Gaviria (q,e,p.d), Antonio Navarro, Daniel García-Peña, Jorge Robledo, Clara López.

Advierte el acreditado asesor de Chávez -ascendiente de Evo, Ortega, Correa- “Si Uribe gana las elecciones, repetirá en cuatro años… y así, sucesivamente, sin oportunidad para nadie más”.  Lo indica, quien exige diez años -como mínimo-, para plasmar su programa, lo que implicaría ir levantando el acta de defunción de la democracia. Impostado Moisés, que se imagina separando ya las Aguas. ‘Robin Hood’ que, en su urgencia, aviva la lucha de clases, ofrece combatir la inequidad, quitándole al rico para darle al pobre. Política incomprendida, mal interpretada, alega.

Crecido, descreído y fantoche “Chávez colombiano”, que cautiva incautos con su escoriado populismo, inspirado por el “Proyecto bolivariano”, que califica como el primer régimen democrático de Latinoamérica”, impuesto -a sangre y fuego- mediante la reforma a la Constitución, montada sobre la distorsión del pensamiento bolivariano: “Los fusiles deben estar al servicio del pueblo”, enseña que incubó el M19, precursor del Socialismo Siglo XXI, que el enmascarado agitador, ambiciona trasplantar por estos lares.     

Exalcalde a quien la ley le incomoda, demostrado en su árida administración, que causó más males que como guerrillero. ‘Remember’, la compra -sin licitación- de los inservibles camiones de basuras. La alebrestada, temeraria e infundada acusación de fraude electoral, encaminada a soliviantar la juventud, que ha vivido el horror y miseria del terrorismo -plantado por sus pares-, en los noticieros amarillentos. Nadie experimenta en cuerpo ajeno. Inflado mártir, que lo veremos después de elecciones, proclamándose víctima de la oligarquía que le “robó” la presidencia, que considera requeteganada. Misma ‘sin-razón’ (ojo) que dio origen al M19.

Folclórico ‘estadista’ que, de concretar su aspiración, correrá, inexorablemente a engrosar el fanático bloque socialista de América Latina, y, por ende, a proclamarse, acérrimo enemigo -a nivel global- de Estados Unidos, lo que entraña -para comenzar- echar al tacho, el ingreso al club “de las buenas prácticas” -OCDE-, (Organización Cooperación y Desarrollo Económicos), aplaudido y paciente logro del presidente Santos, que -para envidia- concretó calladamente; cheque en blanco que incrementará la inversión extranjera, con sus beneficios, inherentes.  

Caricaturesco, filibustero y mesiánico contradictor -de baja estofa-, que se ha creído inteligentísimo, providencial, cuya impugnada -con acritud- posibilidad presidencial, nos convertiría -con sus calamidades bíblicas- en otra satrapía, como la venezolana, alejada de una izquierdista decente, digerible, doctrinaria, que en su momento representó una figura cimera, prominente -repito-, como Carlos Gaviria; o, Robledo (porqué no), con talantes distintísimos, al autoritario insurgente, detestado por gran parte de los compatriotas de bien, quien con inflamada, meliflua, vacua retórica, anuncia que ‘refundará’ la nación, que conlleva, atornillarse para siempre en el mando, con prácticas non sanctas, intermediadas por serviles pandillas de zascandiles; palafreneros marginales, convidados de piedra.

Que las hadas madrinas resguarden a Colombia. “Aquellos que no tienen claro su puerto de destino, ningún viento les resulta favorable”. Frase de Séneca, que encaja perfectamente, con la desconcertante liturgia practicada por el felón en comento.

Manizales, 07 de junio 2018

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