EDITORIAL
Se convirtió en estrategia electoral polarizar las campañas para circunscribirlas solamente a dos candidatos, antagonistas entre sí, y llevarse la mayor parte del electorado.
Es lo que está sucediendo actualmente en la campaña presidencial en Colombia. Pareciese que solo estuvieran en contienda Iván Cepeda y Paloma Valencia. Es a estos dos candidatos a quienes la prensa especializada les da los mayores espacios colocándolos como seguros para la segunda vuelta. Los otros doce candidatos parece que no existieran, exceptuando a Abelardo de La Espriella quien es el plan B del uribismo.
Aunque la polarización es una estrategia política válida, los electores no deberían de caer en este juego que no les permite conocer a los otros candidatos, a sus propuestas y a sus programas de gobierno que seguramente también tienen cosas interesantes.
La democracia colombiana no puede encasillarse entre el uribismo y el antiuribismo. Colombia es mucho más que este enfrentamiento y los extremos siempre son nocivos porque cultivan el odio, el rencor, el apasionamiento y la sed de venganza, adicionalmente, la polarización genera violencia.
¿Cuál es la experiencia administrativa que tienen Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de La Espriella? Llegarán a la presidencia de la república a aprender. Andrés Pastrana había sido alcalde de Bogotá; Álvaro Uribe alcalde de Medellín, gobernador de Antioquia y director de la Aerocivil; Juan Manuel Santos Ministro de Comercio Exterior, de Hacienda y de Defensa; Gustavo Petro alcalde de Bogotá. Iván Duque no había sido ejecutor ni ocupado cargo de relevancia, de ahí su desastroso gobierno.
¿Entonces, qué nos espera sí la prensa nos ha limitado solo a 3 opciones presidenciales sin experiencia?. Los títulos no son suficientes. Todos los delincuentes de cuello blanco condenados por delitos contra la administración pública están llenos de grados, postgrados y especializaciones.
Mientras que no se elija a un Presidente de la República con experiencia, propuestas claras, innovadores y realizables, la vida de los colombianos seguirá siendo la misma, y si mejora o empeora, es por decisiones personales en la que no tienen nada que ver las políticas de gobierno.
Manizales, abril 12 de 2026.













