EDITORIAL
Dos importantes dirigentes dentro de sus partidos, uno del conservatismo, Omar Yepes Alzate, y el otro del liberalismo, Ernesto Samper Pizano, se pronunciaron durante la Semana Santa sobre candidaturas presidenciales.
El primero, Omar Yepes Alzate, quien fue senador de la república durante 34 años y presidente de su colectividad en 3 oportunidades, dijo que debían de ser expulsados de su partido quienes apoyen la candidatura a la presidencia de Iván Cepeda.
El segundo, Ernesto Samper Pizano, fue Presidente de la República por el partido liberal y director nacional del mismo, sugirió a los congresistas liberales votar por Iván Cepeda y pidió a César Gaviria no impedirlo, esto es, dejarlos en libertad.
Estos son los dos partidos más tradicionales de nuestro país. El liberalismo con 178 años de historia y el conservatismo con 177. De ellos han nacido todos los otros de derecha como el centro democrático, La U, el nuevo liberalismo, cambio radical, entre otros. Ya llevan varios años en crisis la cual se ahondó en las pasadas elecciones del 8 de marzo.
El partido conservador perdió 5 curules en el Senado, pasó de 15 a 10. Por su lado, el liberal perdió 3 al pasar de 15 a 12. En la Cámara de Representantes el conservatismo perdió 7 curules y el liberalismo 5. Un caso de la evidente crisis del liberalismo es el departamento de Santander, liberal por tradición, donde solo lograron elegir un congresista liberal: un Representante a la Cámara.
Esta crisis de los partidos conservador y liberal también se reflejó en las candidaturas presidenciales. Ninguno de los dos presentó candidato propio, y cuando ello sucede, significa que se ha perdido la vocación de poder, se pierden espacios y se termina dependiendo de otras fuerzas políticas.
La crisis del conservatismo empezó desde el 2002 cuando sus congresistas se deslizaron por debajo de la mesa hacia la candidatura presidencial de Álvaro Uribe Vélez, dejando a su candidato, Juan Camilo Restrepo Salazar, sólo por lo que se vio obligado a renunciar a su candidatura. Se convirtieron en apéndices del uribismo hasta el 2014 cuando se volcaron hacia el santismo, y en el 2018 se le entregaron a Iván Duque.
La presidencia, ya parece eterna, de Efraín Cepeda, le ha hecho más mal que bien al partido conservador. se trenzó en disputas personales para satisfacer su ego y vanidad y no permitió que se hicieran consultas a las bases conservadoras y una gran convención para sacar candidato propio como lo sugirió en reiteradas oportunidades la congresista caldense, Juana Carolina Londoño.
El poder electoral de Efraín Cepeda ha disminuido tanto que no fue capaz de elegir a su pupilo, Armando Antonio Zabaraín al Senado, quien obtuvo 62.856 votos y ocupó el lugar 12 en la lista.
En el liberalismo, la dirección nacional se convirtió en patrimonio familiar de César Gaviria. Su hijo Simón, sin ostentar ninguna dignidad dentro del partido, es quien otorga avales, manipula elecciones de altos funcionarios del Estado y mueve los hilos de la bancada en el Congreso.
El pasado 8 de marzo quedó demostrado que es tan poco el poder electoral, o sea en votos, de la familia de César Gaviria, que María Paz, hija de César y hermana de Simón, obtuvo la modesta suma de 56.943 votos ocupando el lugar 19 dentro de la lista liberal.
Esta crisis no se soluciona con pronunciamientos de dirigentes en uso de buen retiro y alejados de las nuevas realidades políticas del país. Estos partidos se deben de rediseñar y cambiar sus estructuras para modernizarlos de forma tal que sean consecuentes con el pensamiento político actual y se adapten a las nuevas formas de poder y a los requerimientos de los colombianos.
La crisis que vive tanto el conservatismo como el liberalismo, hará que la mayoría de sus congresistas actúen como ruedas sueltas en esta campaña para la presidencia de la república, haciendo sus propios acuerdos o negociaciones, unos con Iván Cepeda, otros con Paloma Valencia, pero no pensando en el país sino en sus propios intereses.
Cada uno tomará el rumbo que más les convenga aunque a Omar Yepes y a Ernesto Samper se les coloquen los pelos de punta.
Manizales, abril 5 de 2026.












