Opinion

¿QUIÉN LOS ENTIENDE?

EDITORIAL

Hace 45 días la dirigencia política derechista y ultraderechista, los dirigentes gremiales y empresarilaes, se rasgaban las vestiduras porque el Presidente de la República, Gustavo Petro, fijó por decreto el salario mínimo mensual legal con un aumento del 23%, quedando en dos millones de pesos.

Muchos anunciaron demandas al decreto ante el Consejo de Estado, y lo cumplieron. El pasado viernes esta máxima instancia de lo contencioso administrativo se pronunció concediendo la medida cautelar que pedía la suspensión.

Las reacciones no se hicieron esperar. Los cerca de dos millones y medio de personas que devengan el salario mínimo protestaron, lo mismo que los sindicatos, organizaciones de base y el Gobierno Nacional. Ante esta avalancha de inconformidad, no tardaron los dirigentes políticos, los mismos que criticaron el aumento en enero calificándolo de populista, en salir a defenderlo y a decir que siguiera vigente. ¿Quién los entiende?

La explicación es muy sencilla. Tarde se dio cuenta la oposición del regalazo que le hicieron a Iván Cepeda al pretender tumbar el aumento del salario mínimo. Esto tendrá unos enormes efectos políticos en plena campaña electoral. Quienes lo demandaron les salió el tiro por la culata.

La oposición del gobierno Petro no hace más bobadas porque no les queda más tiempo. La decisión del Consejo Nacional Electoral de no dejar participar a Iván Cepeda en la consulta interpartidista del 8 de marzo de 2026, lo victimizó, le dio un free press incalculable y fortaleció el voto de sus seguidores.

Quienes piensan que el petrismo está acabado, es porque desconocen la realidad del país. Los trabajadores que recuperaron el pago de las horas nocturnas, las familias de los casi 200 mil soldados de la patria que empezaron a recibir un salario mínimo mensual legal por sus servicios, los aprendices del SENA y sus familias, los un millón doscientos mil adultos mayores que pasaron de recibir 80 mil pesos a 230 mil mensuales para su manutención, los 208 mil jovenes del programa renta joven, entre otros, suman millones de colombianos favorecidos directamente por políticas sociales de este gobierno, quienes verán en peligro la permanencia de estos subsidios con la llegada de un presidente de la república de línea diferente al actual. Estos son los cálculos que no han hecho los antigobiernistas.

Otro factor que favorece a Petro es la división de la derecha y el permanente enfrentamiento entre sus precandidatos a la presidencia. Ya se han generado heridas insanables que trascenderán en el tiempo. Mientras tanto, la izquierda se divierte viéndolos pelear.

Gustavo Petro pasará a la historia de Colombia no por haber sido el primer presidente de izquierda del país, si no como el mayor y mejor estratega político. Prueba de ello, ahora con Trump es el nuevo mejor amigo y dejó sin discurso a quienes propendían por una pelea con Estados Unidos.

La oposición tiene mucho qué aprender de estrategia política. Son unos pobres principiantes.

Manizales, febrero 15 de 2026.

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