Opinion

POR SUS OBRAS LOS CONOCEREIS

EDITORIAL

Desde hace varios años, décadas se puede decir, diferentes corrientes de opinión vienen insistiendo en la renovación del Congreso de la República como único mecanismo para aplicar las reformas que tanto necesita el país.

Las críticas son constantes sobre el Congreso que se niega a auto reformarse en cosas tan sencillas como la disminución de sus elevados sueldos y la limitación de sus excesivos privilegios. No satisfechos con esto, se convierten en una barrera infranqueable frente a las reformas que propone el Ejecutivo si no son incentivados con dádivas como cupos indicativos, cargos en la nómina oficial o contratos.

Mientras el Congreso no cambie, el país no cambiará, aunque se elija al mejor y más capaz de los colombianos como presidente de la república.

Y desde la campaña electoral se puede deducir lo que serán los integrantes del próximo Congreso. Vemos en toda la geografía nacional candidatos al Senado y a la Cámara de Representantes repartiendo y ofreciendo cientos de millones de pesos por apoyos electorales, lo que termina encareciendo las campañas y volviéndolas inaccesibles para quien no cuente con esos multimillonarios recursos económicos.

Un congresista se gana actualmente 52 millones de pesos lo que significa que, a plata de hoy, como se dice popularmente, son 728 millones, y en los 4 años que es el período constitucional, suman 2.912 millones de pesos. De acuerdo con estas cifras, con sus sueldos del cuatrienio no alcanzan a cubrir los gastos de sus campañas que son superiores en varios miles de millones. Este es el quid del asunto y explica el desespero por llegar a chantajear al gobierno nacional para recuperar lo invertido en su actividad proselitista.

Candidato que esté desbordado en gastos no es de confiar porque llegará al Congreso, no a trabajar por los colombianos sino a ver cómo recupera el dinero que invirtió en su campaña.

Afortunadamente estamos en la era de las redes sociales donde nada se puede ocultar y salen a la luz pública las multimillonarias inversiones económicas, inexplicables, sin lógica y sin razón, de muchos políticos que de la noche a la mañana se convierten en nuevos ricos. La mayoría, por su deficiente formación y capacidad intelectual, son incapaces de guardar un perfil bajito y tienen que salir a hacer ostentación de su nueva vida.

Basta con observar la campaña electoral de los aspirantes al Congreso de la República para deducir cuál será el papel que desempeñarán de salir electos. Después no nos quejemos.

Manizales, noviembre 16 de 2025.

Publicidad

Lo más visto

To Top