Opinion

¡San Petro! 

Mario Arias Gómez

Por: Mario Arias Gómez.

El mundo cristiano honra hoy 1º de noviembre el Día de Todos los Santos, jornada de recordaciones y visitas a las tumbas de los seres queridos que se nos adelantaron en el viaje al más allá; conmemoración truncada por la permanente ebullición política e ideológica atizada por Gustavo Petro.

Fecha que debiera aprovechar la sectaria clientela del teatral parlanchín, preagónico santón -en estado terminal su sombrío mandato-, para rezarle por adelantado unos responsos, en razón a encontrarse cada día más cercado por el cúmulo de irrefutables acusaciones de EE. UU., referidas a su cercanía y tratos con narcotraficantes, que profetizan una no descartable, merecida enguacalada.

Presagio antecedido por la reseña de “matón”, “mal tipo”, “líder del narcotráfico”, hecha por su nuevo biógrafo: el acorazado presidente Trump, apuntalado seguramente en sólidas pruebas y en el principio del pato: “Si camina como un pato, nada como un pato y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato”. De lo cual se derivaron las drásticas e implacables sanciones que causaron el irrespirable ambiente de sospecha y turbulencia que hoy se vive en el Palacio de Nariño.

Equiparable al que acosa a Nicolás Maduro -que ya huele a formol- en el Palacio de Miraflores; escupitajo humano que regurgitó esta desarticulada soflama: “Colombia y Venezuela son hermanos siameses”. Almibarado y solidario abrazo del oso que reiteró la complicidad, la simbiosis que umbilicalmente ata a esta insidiosa, irredimible, depredadora y maléfica dupla, enlistada por el largo brazo de la justicia para que encaren su atávico y robusto prontuario de flagrantes imposturas: conculcaciones de los derechos ciudadanos, asociación ilícita con narcotraficantes y terroristas. Todo lo cual agrió y tensó las relaciones con Washington.

Agréguese la fallida paz total, que colmó de disfrazados e inoculables beneficios y concesiones prodigadas a los precitados -cese al fuego, suspensión de órdenes de captura con fines de extradición-, blindados como gestores de paz; además del incremento exponencial de los cultivos de coca y su producción, ambos en niveles históricos.

El dossier se completa con el inexcusable tema del software de espionaje Pegasus, infiltración que representó una “amenaza a la integridad del sistema financiero internacional”, e implicó que la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) fuera suspendida temporalmente del Grupo Egmont, clave en el rastreo y trazabilidad de los dineros ilícitos; un mortal golpe a la credibilidad institucional de Colombia en los circuitos financieros globales.

Acumulado que devino en que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyera en la Lista Clinton al acanallado presidente Petro, a su (ex)esposa, hijo y a Benedetti, como resultado de los antedichos presuntos vínculos con los articuladores del narcotráfico que, con mercenarios y tránsfugas reclutados, conforman la retaguardia petrista.

La áspera reacción del aburrido, errático y soberbio Presidente no se hizo esperar: negó lo innegable, calificó la inclusión como un “acto de presión política” y una “violación a la soberanía nacional”; anticipó: “No me arrodillaré ante ninguna potencia extranjera”. A lo que el senador republicano Bernie Moren -de origen colombiano- le replicó con la sigla: FAFO (Fuck around and find out), que significa: “juega con fuego y verás”.

Sin probanza se asegura que el Departamento de Justicia tiene listo el indictment (acusación formal) contra el apocalíptico y siniestro personajillo, apoyado en el relato precedente y en el testimonio de Hugo “El Pollo” Carvajal, exfuncionario chavista, quien confirmó los presuntos aportes -no declarados- a la campaña petrista por esa hidra de múltiples cabezas: el Cártel de los Soles, inexistente para Petro.

Entramado tejido por quien alguna vez se erigió en adalid de la moral pública y se creyó infalible, para terminar convertido en símbolo de un poder corrupto, al amparo de ideologías compartidas con criminales -sus nuevos amigos- y desbordadas ambiciones con alcance no solo judicial, sino ético y político, que lo tienen atrapado y entrampado en el lodazal de sus propias contradicciones.

El detonante de la crisis, concatenada a lo anterior, fue la inconcebible payasada del boquiflojo en cuestión, protagonizada en una céntrica calle de Nueva York -la cereza sobre el pastel-, donde, megáfono en mano, exprofeso incitó a los soldados americanos a insubordinarse contra el Comandante en Jefe. No fue un acto de protesta, sino un delirante, explícito e irresponsable desafío al todopoderoso Imperio, que tensionó aún más la relación recíproca. Pelea de toche con guayaba madura.

Hoy, Día de la Memoria y de Todos los Santos, deberían los energúmenos, enfermizos partidarios del enloquecido Presidente recomendarle, dada su fragilidad y vulnerabilidad, una clínica de reposo. Mefítico ídolo con pies de barro, al parecer mal embalsamado.

En política, los falsos líderes caen del pedestal por sus mentiras cuando la verdad toca la puerta.

¡Por tanto, es hora de los responsos!

Bogotá, D. C., 1º de noviembre de 2025.

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