Opinion

MONUMENTAL

EDITORIAL

Cuando empezaron las redes sociales a registrar el convenio firmado por el alcalde de Manizales, Carlos Mario Marín, con el supuesto embajador de Liberland en Colombia, le escribí a un gran amigo y le dije que esta era la mayor “metida de pata” de toda esta administración y que pasaría a la historia como uno de los osos más grande de mandatario alguno.

Los días me han dado la razón. Todos los medios de comunicación en el país, registraron en varias oportunidades como noticia del día, el convenio Liberland – Manizales, lo mismo que a nivel internacional como CNN en español y El País de España. Somos el hazmerreír.

El supuesto embajador de Liberland en Colombia, Randy Thompson, desde hace varios meses había iniciado una intensa actividad contactando mandatarios locales y gobernadores para tratar de firmar convenios con ellos y de esta forma ir creando algún posicionamiento a esta micronación que no cuenta con reconocimiento internacional.

Además de Manizales, en Caldas también contactaron al alcalde de Pensilvania a cuyo despacho le llegó Thompson después de enviar al correo de PQRS durante 3 meses, varias solicitudes para que lo atendieran. Allí además de los cursos de inglés, ofreció cirugías para labios leporinos y rodilla para personas de la tercera edad.

La diferencia entre el alcalde de Pensilvania y el de Manizales, fue que el primero investigó de qué se trataba, la existencia del país y la seriedad de la propuesta, y en dos días ya tenía toda la información suficiente para determinar que esto carecía de fundamento, e inmediatamente suspendió todo contacto con el señor Thompson porque como se dice en estas tierras «de eso tan bueno no dan tanto». En cambio, el alcalde de Manizales no se tomó el trabajo de hacer la investigación y en su afán de protagonismo, firmó el convenio y lo publicó.

Es triste lo que está pasando en Manizales. Como lo escribimos en el anterior editorial, tanto ruido termina perjudicando la imagen de la ciudad y restándole credibilidad a nuestra clase dirigente. El afán de protagonismo del alcalde, su falta de madurez y su narcisismo terminarán sepultando sus aspiraciones políticas y burocráticas futuras y del movimiento que representa en esta región.

Ante la serie de desaciertos, cabe la pregunta: Y dónde están los asesores ?.

El convenio de Liberland de Marín es como el reconocimiento presidencial de Guaidó hecho por Iván Duque. Son osos monumentales.

Manizales, 12 noviembre 2022.

@tintiando

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