Opinion

LO COSECHADO

EDITORIAL

Nunca antes como ahora, la dirigencia política tradicional se había empleado tan a fondo, como ahora, en favor de un candidato a la presidencia de la república. La explicación es muy sencilla: es la primera vez desde el golpe de estado del 13 de junio que quienes han manejado a Colombia durante décadas, ven en serio peligro de perder su hegemonía.

No es que la gente se haya vuelto petrista o rodolfista, no, la realidad es otra: el pueblo colombiano se cansó de los abusos del poder y lo que quiere es un cambio en cabeza de quien sea.

Si sumamos las preferencias electorales por los candidatos diferentes a Fico, quien representa el continuismo, vemos que el 70 por ciento de los colombianos quieren una opción diferente, algo nuevo, y por ello con frecuencia escuchamos decir que ninguno puede ser peor de los presidentes que hemos tenido.

Tanto va el cántaro al agua hasta que por fin se rompe. Tanto han abusado los políticos tradicionales de este país, que el pueblo se cansó. La miseria y la pobreza, la corrupción, la ineficiencia del estado, la inequidad y el crecimiento de las brechas económicas y sociales, son la motivación de la mayoría para buscar el cambio.

La gente no votará por Petro ni por Rodolfo, votarán por el cambio, o sea, por quien lo represente y pueda ganarle al continuismo.

Por qué las soluciones que plantea ahora el candidato oficial no fueron implementadas por los expresidentes quienes ahora acompañan a Fico, Pastrana, Gaviria, Uribe en sus respectivos mandatos, o por las bancadas de sus partidos en el congreso ?.

Aquí le quitaron las horas extras, el recargo nocturno y el dominical a los trabajadores, subieron la edad de pensión, se robaron los dineros de los campesinos y se lo dieron a los ricos con el agro ingreso seguro, vendieron las empresas del estado, convirtieron la salud en un negocio, corrompieron el sistema judicial, se robaron el contrato que llevaría internet a las zonas apartadas del país, dejan volar de las cárceles por gruesas sumas de dinero, van 6.402 víctimas de falsos positivos, altos funcionarios del estado reciben coimas por adjudicación de obras del Estado como el caso Odebrecht, en fin, es una lista interminables de abusos y desafueros.

En este momento para Colombia el peligro no es que llegue a la presidencia de la república Petro o Rodolfo Hernández quienes necesitarían el respaldo de las fuerzas armadas para convertirse en dictadores como sucedió en Cuba con Fidel Castro, en Venezuela con Hugo Chávez o en Nicaragua con Daniel Ortega, y eso jamás lo van a lograr.

El verdadero peligro para Colombia es seguir en manos de los mismos que lo han saqueado durante siglos y no van a dejar país para las generaciones venideras.

Manizales, 22 mayo 2022.

@tintiando

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