Opinion

POBRE PAÍS

EDITORIAL

Dos hechos gravísimos sucedidos en los últimos dos días se suman a la cadena de escándalos que sacuden a este país y atentan contra la institucionalidad.

Los errores encontrados en el reconteo de votos que alteran la composición del senado de la república y de la cámara de representantes en algunos departamentos, colocan en tela de juicio la transparencia y eficiencia de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Ningún funcionario da explicaciones satisfactorias y las del Registrador, Alexander Vega, dejaron más dudas.

Como lo escribió el exsenador Mauricio Lizcano en su cuenta de twitter, “El tema la Registraduría va acabar con la poquita confianza que le quedaba a este país en las instituciones.

El daño hecho por la Registraduría en las elecciones del congreso va a llevar que los perdedores de la elección presidencial desconozcan los resultados y entremos en una hora muy oscura para Colombia. La única camino es un registrador Ad hoc y una auditoría internacional.”

Sin terminar de asimilar este atentado contra la democracia y la institucionalidad del país, se conoció la fuga del peligroso narcotraficante y líder de la banda criminal La Cordillera, Juan Castro Estupiñán, alias Matamba, uno de los hombres de confianza de ‘Otoniel’ y perteneciente a la estructura el ‘clan del Golfo’, quien se encontraba recluido en la penitenciaría La Picota de Bogotá y estaba pedido en extradición por Estados Unidos.

Se ha conocido que se fugó con la complicidad de personal del INPEC, vestido con un uniforme de dragoneante de la guardia carcelaria y su fuga pudo haber costado 4 o 5 millones de dólares. Vivía como un rey en su celda donde le encontraron nevera, televisor, colchón ortopédico, licores finos, ropa de marca y zapatos de 4 millones de pesos cada par, además de contar con un celular de última tecnología el cual portaba en el momento de su huida según lo registran las cámaras.

Todo indica que esta fuga estaba planeada desde hace varios meses cuando en lugar de enviarlo a un pabellón de máxima seguridad donde deben estar quienes están solicitados en extradición, lo remitieron a mediana seguridad.

Para culminar la semana se conocen las denuncias por la escandalosa compra de votos y de líderes en las pasadas elecciones parlamentarias, permitiéndole el acceso a una curul a nuevos parlamentarios cuyo único mérito es el dinero. Qué esperanzas podemos tener en este nuevo congreso con parlamentarios inescrupulosos que aprovechando las necesidades de los electores compraron su voto ?.

Un país así no puede ser viable. Hoy más que nunca la institucionalidad está en peligro y no precisamente por la posibilidad de la llegada a la presidencia de la república de Gustavo Petro, si no por la forma como la actual clase dirigente gobierna y se comporta.

En un país con un gobierno decente, el ministro de justicia y el registrador nacional ya hubiesen sido removidos de sus cargos.

Manizales, 20 marzo 2022.

@tintiando

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