Opinion

AQUÍ PENSANDO*

En la mirada que venimos haciendo con relación a los precandidatos a la Presidencia de la República, tenemos ahora a los aspirantes masculinos. Los hay de todas las vertientes y como en el caso de las mujeres, unos más conocidos que otros. Según las cuentas, serían 48 aspirantes, pero con la decisión de esta semana del Centro Democrático y otras colectividades, se reduce la cuenta.

Tenemos entonces que el Movimiento Alternativo Indígena y Social – MAIS, determinó que Arelis Uriana será su candidata. El Partido Conservador se quedará con David Barguil, si es que antes no se realiza una alianza con el Centro Democrático que algo de voces dio al respecto.

El directorio nacional del Partido Verde, en sesión del 12 de noviembre, según informaron, no presentará candidato a la Presidencia y dejarán en libertad a su militancia. En un país libre y con democracia se habla de dejar libre para elegir.

El Centro Democrático realizó una encuesta y aunque por decisión de los aspirantes no dieron a conocer los resultados de la misma, ya anunciaron que su candidato será Oscar Iván Zuluaga. Por parte del Nuevo Liberalismo, a quienes hace poco les reconocieron su personería jurídica, tenían como único candidato a Juan Manuel Galán, pero se ha sumado en la lista de aspirantes Rodrigo Lara. Ambos hijos de reconocidos jefes del liberalismo en otrora, que se disputarán ser el candidato del nuevo partido.

Por el Partido Liberal, se encuentran el ex gobernador del Atlántico Eduardo Verano y el senador Luis Fernando Velasco. En caso de quedar el primero, dice que haría consulta con el denominado Equipo Colombia, que lideran varios ex alcaldes y ex gobernadores del país; en caso de ser Velasco quien obtenga el aval, piensa en hacer consulta con los denominados del Pacto Histórico.

Con ese panorama y dado los demás precandidatos como Gustavo Petro, Roy Barreras, Jorge Enrique Robledo, Sergio Fajardo, Enrique Peñalosa, entre otros, aún falta pasar mucha agua por debajo del puente para que los que están interesados en las consultas interpartidistas puedan definir sus candidatos únicos.

Todo lo que se diga en el momento, las encuestas y demás, serán meras especulaciones, porque la realidad marca que la ciudadanía está apática, ya no cree en nadie, ni en los políticos de pueblo, menos en los de ciudad o de la ciudad capital. Los jóvenes no muestran interés siquiera de participar en sus propios escenarios.

Los militantes acérrimos del partido X o del partido Y ya no se ven, se desdibujan en las cábalas que arman, es decir, para una corporación están con un partido y para la otra con otro partido y los mismos candidatos en busca de adeptos pasan de agache la situación. Entonces, ¿si éste es el panorama de unas elecciones regionales como Cámara, que podremos decir del revolcón que tendrán las candidaturas a la presidencia?

Por ello, se invita a documentarse bien de los candidatos y sus propuestas, hasta revisar el mismo voto en blanco (que también es una elección), para que no se dejen llevar por encuestas, que como dice el dicho “quien la paga es quien la gana” o por medios de comunicación emocionales, que nos muestran unas cosas, pero a veces ocultan la verdad. Hay que votar a conciencia de porque y por quien. ¿Será difícil en Colombia salir a votar por deber cívico y no por odio o amores?

* Por: Cristina Otálvaro Idárraga-Abogada; Conciliadora en Derecho; Especialista en Gestión Pública, en Derecho Constitucional y Parlamentario y Derecho de Familia; Magister en Políticas Públicas.

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