Opinion

“LA TOSTADA SIEMPRE CAE POR EL LADO DE LA MANTEQUILLA”

Por: Oscar González Hernández – Exalcalde de Pensilvania, exdiputado a la asamblea de Caldas, ex personero de Manizales.

09 mayo 2019

Ya el gobierno Duque se va acercando poco a poco al año de instalado y creo yo que va desfilando con más pena que gloria.

Al momento de la posesión dio la impresión el señor Presidente que por su juventud y ganas de hacer las cosas bien, que fue lo que prometió en campaña, la polarización como uno de los mayores males de los colombianos los iba a desterrar y comenzaríamos una nueva era en donde los colombianos nos desapegaríamos de rencores pasados y doblaríamos la página. Pero todas esas ilusiones fueron flor de un día.

Al momento de la escogencia de su gabinete vimos sorprendidos como llegaban al palacio de Nariño unos desconocidos en el panorama político, pero con una excelente hoja de vida, con un recorrido tanto profesional como académico, pero muy poco de política. Esto causó una buena impresión dentro del pueblo raso, pero como es obvio a los señores jefes de los partidos tradicionales, que ahora ya son más de 5, esto no les gustó y se atrincheraron para esperarlo que presentara sus iniciativas legislativas para acogotarlo en el trámite y así poder conseguir parte de la torta burocrática esquiva hasta ese momento.

Se les ha escuchado a parlamentarios del Centro Democrático que a ellos tampoco les han dado nada y que piden una cita con cualquier funcionario o ministro y se las agendan para varios días después y a otros los han puesto a llenar una solicitud.

Sobra decir que la labor legislativa en los tiempos de Duque ha sido muy pobre. Creemos que esas hojas de vida de los ministros no llegaron del cielo y algún personaje siniestro con muchas influencias en palacio fue la encargada. Por sus frutos los conoceréis y me atreve a creer que la funcionaria que lidera la escogencia de los burócratas del presidente Duque es la ministra del Trabajo Alicia Arango, pues ella tuvo experiencia de manejar las hojas de vida en los dos períodos de Uribe. Ella ahora como ministra Ad-Hoc de Defensa no ha querido firmar el Decreto nombrando a una persona para la Superintendencia de Vigilancia, pasando por encima del Presidente Duque que lo ordenó.

Pero el detonante de la labor legislativa lo creo el presidente al hacer objeciones a 6 artículos de la ley estatutaria de la Jep; con esto elevó la polarización a la ene potencia y logró poner de acuerdo a todos los partidos que estaban a la espera de decisiones para entrar al gobierno, en su contra.

Más de tres semanas perdidas en debates insulsos en donde ninguno de los dos bandos cedía y nos tocó presenciar la cara de mártir y de dolor del presidente del Senado cuando dijo que dichas objeciones pasarían a la Corte Constitucional. Saliendo de dicho embrollo a regañadientes y con muchos micos a bordo se aprobó el Plan Nacional de Desarrollo y allí parece que lograron torcer unos Senadores y el plan salió; iguales recetas aplicaron con las objeciones a la ley estatutaria de la Jep.

Ha sido tan lánguida la actividad del congreso bajo el impulso de esta administración que uno de los proyectos banderas de ellos que era la reforma política, mejor la dejaron hundir y aquí se presentan dos situaciones: dicho proyecto es compromiso de los acuerdos de paz, es decir la presidencia no está cumpliendo dichos acuerdos y la segunda condición era que se iba a derogar la ley de garantías que perjudica a las alcaldías y gobernaciones y ya estamos en época preelectoral.

Al señor presidente Duque le falta quitarse unas amarras y darse cuenta que el Presidente es él y que ya es hora que nos gobierne con su óptica y con sus ideas.

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