Opinion

LA ESTRATEGIA

Por: Hernando Arango Monedero, Ingeniero y abogado, empresario, exrepresentante a la cámara, exalcalde de Manizales y Director General del SENA.

14 enero 2019

Resulta evidente que la estrategia de quienes se han declarado en oposición al actual gobierno está fundamentada en destruir cuanta propuesta legislativa presente el ejecutivo al Congreso. Desde luego que ese es su derecho, así en ello falten a su deber de trabajar en beneficio del país como patria que es de todos. A lo anterior, agregan una orquestada campaña de tergiversación de todo cuento provenga de ese gobierno del que se han declarado opuestos. Para ello contratan un número de personas para que ordenadamente colmen las redes sociales e introduzcan todo tipo de información que desoriente a los desprevenidos lectores o alimente el radicalismo en los seguidores de la secta opositora. De paso, elevan el ego del líder que, cual pastor, prodiga milagros y hace todo tipo de admoniciones, las más de ellas con sus ofertas redentoras que van abonando el camino del futuro que les llevará al poder.

Paralelamente actúan los pescadores de rio revuelto, quienes de manera inconsciente se dedican a hacerle ambiente a lo que esa oposición proclama y a quienes pretenden arrebatarles los “triunfos” que su gestión desarticuladora les ha deparado.

Y la oposición sale a pregonar que la solución de un problema es en esencia un ataque demoledor a la economía de la clase trabajadora, clase que de buenas a primeras, la que, sin que medie fenómeno social o económico alguno, pasa a ser clase media cuando a su gusto se da. Y cuando las circunstancias lo ameritan, se suman una a otra, a conveniencia, para demostrar que la acción emprendida, que resultó triunfante dada la colaboración de los que he llamado pescadores, acción que ahora se vuelve nuevamente sobre los menos favorecidos, ya que, lo que se pretendió para ayudarles, fue derrotado por los que en su momento dizque lo dieron todo para salvarles de males mayores. Males que ahora son su mal, al no existir recursos para ellos en el campo social.

Y a lo anterior se agrega que en otras esferas, la judicial, hay quienes se identifican con esa oposición, y trabajan para cargar sobre el Estado, que no es cosa distinta a todos nosotros, cuanta responsabilidad se antoja, con el fin de que ese Estado entregue más y más indemnizaciones.

El juego es pues doble. De una parte, no se le facilitan al Estado medios financieros para atender las necesidades. De otra, a ese mismo Estado se le cargan obligaciones a porrillo. Y, en medio de las demandas de asistencia, se busca que algunos, los más adinerados, hagan el esfuerzo mayor, esfuerzo que les obliga a emigrar en busca de lugares más amables al desarrollo de sus actividades, emigración que trae consigo desempleo, desempleo que crea nuevas opciones para que se escuchen las promesas de redención, campo abonado para su acción.

Así se va montando toda una estructura que facilita a los estrategas su acción, acción en “favor” del pueblo. De ese pueblo en el que piensan para llegar al poder, pero pueblo al que no le permiten pensar, en tanto ellos alimentan la nueva etapa de la esclavitud. La esclavitud del sustento; sustento al que podrán acceder en tanto acompañen a quienes en el poder actúan.

Aquí ya los tenemos y se hacen cada vez más fuertes, al punto de que ya se proclaman “dueños” de ocho millones de votos, votos que superan a los once millones que no les acompañaron en la elección presidencial. Sí, así de simple, como cuando unas mayorías dijeron NO y finalmente los derrotados hicieron lo que había sido rechazado. Y así como cuando de treinta y seis millones de potenciales votantes, once dijeron no a unas supuestas leyes anticorrupción, y ello se constituyó en un triunfo que borró los veinte y más millones de personas que no creyeron en tanta magia derivada de leyes insustanciales.

Y allí vamos, igual que en el vecindario que, cuando eligieron las mayorías una Asamblea Nacional, se idearon una constituyente que reemplazara a aquella, y hacen y deshacen a gusto, hasta hoy.

De tal manera que a quienes no queremos totalitarismos de ninguna índole, hay que advertirles que hay que estar atentos y no permitir, no tolerar, que la campaña y la estrategia de esa oposición anunciada haga y deshaga desde ahora. Alerta pues y no callar, no aceptar, no tolerar este tipo de acciones.

Manizales, enero 3 de 2.019.

Lo más visto


Subir