Opinion

Tres elecciones que pueden cambiar el tablero mundial

Michael Andrés Corrales Buitrago

Por: Michael Andrés Corrales Buitrago – Trabajador social.

Hace mucho no escribía sobre política internacional, pero en este preciso momento están ocurriendo tres situaciones que vale la pena poner en el mismo mapa: Brasil, España y Estados Unidos.

1. Brasil: el gigante no perdona ni a un titán

La elección más importante de este lado de América confirmó que la balanza se mueve por dos puntos. Todas las encuestas daban favoritismo a Lula, pero Flávio Bolsonaro — senador por Río de Janeiro e hijo del expresidente Jair Bolsonaro — ganó la primera vuelta del 4 de octubre con 47,03% frente a 45,16% de Lula, según el Tribunal Superior Electoral. Ninguno superó el 50%, así que habrá balotaje el 25 de octubre.

El resultado merece análisis profundo porque Lula no es un presidente cualquiera. Va por su cuarto mandato en la mayor economía de Sudamérica y su legado social es medible:

Desde 2003 montó un sistema de protección basado en Bolsa Familia, valorización del salario mínimo — con un aumento real de 67,4% entre 2003 y 2010 — y formalización del empleo. En ese ciclo, el IPEA calcula que entre 36 y 50 millones de personas salieron de la extrema pobreza y el desempleo cayó de 12,6% en 2002 a 6,7% en 2010. En su tercer mandato actual, y según datos del Ministerio de Desarrollo Social, sacó a 24,4 millones del hambre, lo que permitió que Brasil saliera del Mapa del Hambre de la ONU en 2024-2025. En comparación con 2021, casi 10 millones salieron de la pobreza extrema y el desempleo llegó a 6,6% en 2024, el más bajo de la historia reciente.

Y, aun así, la familia Bolsonaro logra cautivar a millones. Aprovecha la coyuntura internacional del oleaje de derechas y usa la fórmula que ya llevó al poder a Kast, Milei, De La Espriella, Fujimori y Trump: campañas digitales en un idioma sencillo, con la agenda de seguridad y nacionalismo como ariete. Así minimizan incluso estadísticas de reducción de pobreza o el debate sobre derechos. El libreto ya está escrito y, evidentemente, la izquierda internacional no logra emular este nuevo tipo de campañas. Ni siquiera un titán del progresismo como Lula ha podido pararlo. Falta la segunda vuelta y allí habrá mucha más tela por cortar.

2. España: Sánchez tira los dados otra vez

El momento explosivo que vive España es una mezcla de inmigración desbordada, escándalos de corrupción que tocan a su círculo cercano y, sobre todo, una crisis de vivienda que estalló en las calles de Madrid.

El presidente del Gobierno y líder del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), Pedro Sánchez — que gobierna desde 2018 — convocó elecciones anticipadas para el 29 de noviembre, después de que el Congreso rechazara el viernes pasado dos decretos que le permitían intervenir el mercado del alquiler. Recordemos que en España el presidente no se elige por voto popular directo: se elige el Congreso y luego se necesita una mayoría que invista al presidente. Sin esa mayoría, no hay gobernabilidad.

Sánchez ha sido un estratega de alta relevancia y sabe que este puede ser su mejor momento para que su partido, el PSOE, levante cabeza. Según los últimos sondeos, las formaciones de derecha, PP y VOX, lo sobrepasaban por un gran porcentaje en intención de voto. Pero al convertir la crisis de vivienda en el eje, fue audaz: señaló a los opositores como culpables de bloquear la solución y tendrá una bandera que quizá le resulte ganadora, para pasar a segundo plano los señalamientos por procesos legales contra cercanos y el tema migratorio. Es la tercera vez que hace lo mismo: en 2019 por presupuestos y en 2023 tras las municipales.

3. Estados Unidos: las Midterms que pueden ser la punta de lanza

Y para cerrar con broche de oro, lo que quizá sea la punta de lanza que cambie el tablero geopolítico mundial: noviembre y las Midterms, las elecciones de medio término estadounidenses.

Lo que pase en EE.UU. afecta al resto del mundo, y esta puede ser el inicio del fin de la ola de derecha impulsada desde Washington.

Según el promedio del New York Times y RealClearPolitics, la desaprobación de Trump llega al 60%, con una aprobación entre 32% y 38% según encuestadora — Reuters/Ipsos lo pone en 32%, su mínimo histórico. Estas elecciones se plantean generalmente como un voto de respaldo o rechazo al inquilino de la Casa Blanca.

Se espera que los demócratas ganen la Cámara de Representantes y existe posibilidad de que ganen terreno importante en el Senado, incluso en estados tradicionalmente republicanos. La política migratoria, la guerra en Irán y la injerencia en asuntos extranjeros, mientras el costo de vida crece, le pasan factura a los republicanos. Se notan tan desesperados que el propio presidente prometió públicamente que, si los republicanos retienen Cámara y Senado, entregará un cheque de 5.000 dólares a cada adulto — el llamado «dividendo Trump» —. Según RealClearPolitics, los demócratas alcanzan 50,6% de intención de voto genérico frente a 42,2% de los republicanos.

Se vienen semanas intensas. Quizá estas tres elecciones terminen de reconfigurar el mapa político mundial, quizá cambien tendencias o se mantengan. Lo que sí sé es que quienes disfrutamos del análisis político tendremos muchos factores por analizar.

¿Y ustedes? ¿Piensan que la tendencia de derecha puede virar debido a las elecciones en Estados Unidos, Brasil y España?

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