Opinion

026: un año decisivo para el rumbo político global

Michael Andrés Corrales Buitrago

Por: Michael Andrés Corrales Buitrago – Trabajador social.

El año 2026 se perfila como un período crucial en la agenda mundial. Se prevé una intensa dinámica política marcada por procesos electorales determinantes. Por un lado, las elecciones de medio término en Estados Unidos se desarrollan en un escenario de desgaste del gobierno republicano, cuestionado por su estilo impulsivo y por representar, para muchos sectores, una amenaza al equilibrio internacional. Incluso quienes históricamente han defendido el statu quo empiezan a manifestar temores frente a una figura tan confrontacional como Donald Trump.

Las tensiones internacionales, los roces con aliados europeos y un clima interno marcado por dificultades económicas, problemas de empleabilidad y un creciente discurso hostil hacia los migrantes han generado un ambiente propicio para el reacomodo político. Según el Marquette Law School Poll, hoy la intención de voto nacional muestra aproximadamente un 53 % de respaldo a los demócratas frente a un 44 % a los republicanos, una señal clara de inconformismo ciudadano.

Por otro lado, Colombia entra también en un ciclo electoral determinante, inevitablemente influenciado por lo que ocurra en el escenario internacional. El presidente Gustavo Petro, en una jugada estratégica, ha buscado fortalecer la relación con su homólogo estadounidense, consciente de que estos movimientos tendrán efectos políticos internos. Aunque el Pacto Histórico sigue siendo el bloque con mayor respaldo electoral, el panorama continúa abierto. La política exige prudencia en el análisis: la izquierda se ha fortalecido, pero la derecha buscará capitalizar cualquier debilidad del gobierno.

Petro ha demostrado una alta capacidad de movilización social y avances relevantes en materia económica, lo cual inevitablemente llevará a que la oposición intente construir un relato crítico sobre este crecimiento. A esto se suman factores decisivos como las elecciones legislativas, donde será clave si el Pacto logra mantener o ampliar su bancada, y las consultas interpartidistas, que funcionarán como un termómetro real del momento político.

En el campo de la derecha, aunque Abelardo lidera los sondeos del sector, no puede descartarse que emerja una figura altamente competitiva desde una eventual “gran consulta” posiblemente Paloma Valencia. En el Pacto Amplio, las mediciones muestran una tendencia favorable a Iván Cepeda, pero el dato verdaderamente relevante será si se logra sostener o superar la votación histórica de la consulta de 2022, que alcanzó 5.818.375 votos.

Igualmente, decisiva será la definición de la fórmula vicepresidencial. Si se repite la lógica de 2022, quien ocupe el segundo lugar podría acompañar la candidatura presidencial. Hoy ese lugar lo ocupa Roy Barreras, un dirigente con amplia capacidad de diálogo político, reconocido incluso por sus críticos por su papel en procesos de paz y concertación. Una fórmula Cepeda–Barreras permitiría tender puentes con sectores de centro, socialdemócratas, liberales, verdes y otros progresismos.

En el centro político colombiano el panorama se ve cada vez más borroso. Su figura más visible, Sergio Fajardo, apenas alcanza alrededor del 1 % de intención de voto en las últimas mediciones, y aunque Claudia López intenta impulsar una consulta de centro para consolidar una candidatura competitiva, la realidad es que muchos de los sectores que ella convocó ya han tomado partido, bien sea hacia la izquierda o hacia la derecha, debilitando la posibilidad de una opción realmente fuerte desde ese espectro.

Este escenario nacional se conecta con un tablero internacional igualmente decisivo. Brasil, uno de los principales bastiones de la izquierda progresista en América Latina, enfrentará un nuevo pulso electoral que marcará el rumbo regional. En Portugal, pese al avance de fuerzas conservadoras, aún persiste una resistencia democrática importante. Mientras tanto, en Estados Unidos, las elecciones de medio término podrían representar un freno al proyecto político que hoy encarna Donald Trump. Todo esto coincide, además, con la celebración del Mundial de Fútbol, cuya realización en gran parte en territorio estadounidense permitirá que el mundo observe de primera mano las tensiones políticas, sociales y migratorias que atraviesa ese país.

La agenda es clara: en Colombia nos jugamos la continuidad de un proyecto político que busca profundizar las políticas para las mayorías o un retroceso hacia sectores de derecha que, en cabeza de Trump, vienen ganando espacio en distintos gobiernos. Al mismo tiempo, este año comienzan gobiernos de derecha en países donde hasta hace poco gobernaba la izquierda, como Chile, Honduras y Bolivia, siendo este último el primer año completo de gobierno de Rodrigo Paz. Frente a este panorama, la posible consolidación de una fórmula presidencial encabezada por Iván Cepeda, acompañada por Roy Barreras, podría representar una apuesta sólida para articular sectores progresistas, de centro y sociales. Quizá Colombia y Brasil logren resistir el avance de la extrema derecha. La suerte está echada: a finales de este año podremos evaluar el impacto de estas decisiones en la geopolítica mundial. En una próxima columna analizaré el papel de China en esta reconfiguración global.

Manizales, enero de 2026.

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