Opinion

PIERDEN PALOMA Y OVIEDO, PERO … ¿GANA COLOMBIA?

Juan Manuel Arias Marulanda

Por: Juan Manuel Arias Marulanda Estudiante de Gobierno y Relaciones Internacionales.

Más allá de quién pierde o gana, esta posible alianza nos muestra y nos plantea si en Colombia estamos viendo cada vez alianzas más amplias.

La semana posterior de las elecciones al Congreso y las consultas interpartidistas estuvimos a la expectativa de quién sería la fórmula vicepresidencial para Paloma Valencia, luego de su contundente victoria como candidata del Centro Democrático.Sin embargo la verdadera sorpresa fue el de Juan Daniel Oviedo, quien con su carácter simpático en las últimas semanas conquistó las redes y la opinión pública, dándole el segundo lugar con cerca de 1,3 millones de votos. Con este gran apoyo, que se especula en su mayoría provienen de votantes del centro, era la opción más acertada estratégicamente para compartir fórmula con la vencedora.

Pero esto tiene sus tintes negativos tanto para Paloma, vista como la mujer de una derecha firme del Centro Democrático, como para Oviedo, visto como una persona nueva, pero con coherencia en el centro político. De Paloma se esperaba que eligiera una persona más allegada a sus ideologías políticas personales y partidistas, y de Oviedo se esperaba que empezara una campaña a la Alcaldía de Bogotá, debido al gran apoyo que tuvo en la capital del país y viendo que hace 4 años quedó de segundo en votación. Pero, frente a estos pensamientos de la gente, estas dos personas tuvieron una coherencia y un pensamiento totalmente diferente: trabajar juntos desde esa diferencia, desde esa diversidad que nos vuelve país. Esto rompe con la lógica tradicional de alianzas ideológicamente homogéneas y se acerca más a un camino de coaliciones amplias, donde lo importante no es solo la coherencia ideológica sino la capacidad de sumar distintos sectores del electorado.

¿De verdad gana Colombia?

Pero, por supuesto, esta decisión no deja más que ganadores a todos los que pensamos que el país necesita un rumbo totalmente diferente, pero sin dejar el pensamiento social y diverso del país. Aquí hay algo clave: una parte del electorado no solo busca ideas, sino también verse representado en quienes gobiernan, lo que en teoría política se entiende como una mezcla entre representación de ideas y representación de la diversidad del país. Que necesitamos gobernar con unas ideas más de derecha y menos progresistas, claro que sí, y esto lo podemos lograr con Paloma Valencia; que Colombia necesita también un carácter diverso y social desde el Estado, esto lo podemos lograr con Juan Daniel Oviedo.

En nuestro panorama político, Paloma y Oviedo representan causas y trayectorias totalmente distintas; entienden las necesidades del país y las respuestas a estas de una manera muy distinta: Paloma, desde su trabajo legislativo y político, ha trabajado por la seguridad y el orden, principios acordes a su partido, el Centro Democrático; y Oviedo, con su experiencia en el DANE, propone una política menos ideologizada y más en busca de resultados beneficiosos para la población, encaminada a cerrar brechas de desigualdad. En sistemas como el colombiano, donde el voto está fragmentado y ningún sector representa por sí solo a la mayoría del país, este tipo de fórmulas que unen a dos espectros políticos buscan ampliar la base electoral más allá de bases ideológicas y responder a distintos tipos de votantes al mismo tiempo.

Colombia no es un país homogéneo en nada: ni en territorio, cultura, habla o población. Las necesidades de las regiones y poblaciones son muy diferentes en cada caso, y lo que realmente está en juego es la capacidad de traducir toda esa diversidad en decisiones políticas efectivas. Y aquí el desafío está en ellos, y es en articular estas dos visiones que nos ofrezcan una Colombia segura, pero con políticas para el bienestar de la población.

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