Opinion

EL UNICO Y ULTIMO DUELO A MUERTE EN EL DEPARTAMENTO DE CALDAS CON TRAGEDIA FUE EN ANSERMA

Antonio Corrales Giraldo

Por: Antonio Corrales Giraldo – Exdiputado.

El duelo como enfrentamiento individual entre caballeros se difundió por varias regiones del mundo desde el siglo XV hasta el siglo XIX.

Los «códigos de honor» señalaban que para que hubiera duelo se necesitaban algunas condiciones básicas: una injuria u ofensa al honor o a la dignidad. La ofensa podía ser de palabra o de obra; y aunque en teoría debía ser grave, su valoración fue subjetiva, pues en la práctica tendió a ser definida por el ofendido.

En dicha época el honor valía tanto como la vida y no defenderlo era señal de debilidad y el duelo era para salvar dicho honor asumiendo con coraje el riesgo de la muerte con frialdad, pero con elegancia.

El duelo más famoso de la historia, tuvo lugar en New Jersey, entre Aaron Burr, entonces vicepresidente de los estados unidos y Alexander Hamilton secretario del tesoro también de los Estados Unidos, al amanecer del 11 de julio de 1804. Duelo que fue la culminación de una amarga rivalidad que se había desarrollado a lo largo de los años entre ambos, políticos de alto perfil en los recién fundados Estados Unidos. En el cual Hamilton falleció a consecuencia del disparo que recibió por parte de Burr en la cabeza.

En Colombia, el duelo a muerte fue social y legalmente permitido, sobre todo luego del período colonial y hasta las primeras décadas del siglo XX. Fue una forma de justicia privada, por cuanto el desafío implicaba el enfrentamiento personal en busca del castigo para el autor de un ultraje y, en consecuencia, el desconocimiento de la justicia y sus procedimientos.

El primer duelo que se sepa en Colombia.

Un duelo fatal, por un motivo intrascendente, fue el enfrentamiento, en octubre de 1827, entre el cónsul general de Holanda, señor Stuers, y el joven coronel Francisco Miranda, hijo del prócer y general venezolano del mismo nombre. Cuenta Cordovez Moure en sus Reminiscencias de Santafé y Bogotá que el duelo se originó en un baile ofrecido en el Palacio de San Carlos por el Libertador Simón Bolívar. Murió en el duelo el holandés. Porque accidentalmente el joven Miranda quebró el abanico de una señorita.

El primer y último duelo en Caldas se dio en Anserma.

El duelo que se dio en nuestro municipio fue similar a los anteriores con la diferencia que no quedo famosos ni lo recuerdan porque está en el completo olvido y lo vamos a rescatar.

Duelo que surgió para resolver una disputa y se dio para defender el honor producto del calor del momento, porque en esa época el honor era la base de la identidad de un hombre y los dos asumieron dicho desafío que de no hacerlo se comprometería la reputación de ambos ante la sociedad Ansermeña de dicha época.

El tal duelo criollo se dio en los años 20, sin rituales y según los testigos fue caballeresco entre dos hombres dispuestos a arriesgar sus vidas por un ideal superfluo, para restituir la ambigüedad de la categoría del honor de la época y tras la fachada de esa cultura legitima para esos tiempos se dio este duelo local que fue citado a muerte.

En dicha época para estos dos hombres la palabra era y así fue su mayor y principal aval, además ninguno podía pasar por cobarde ante la sociedad Ansermeña y retractarse o no responder a dicho desafío ya formalizado y aceptado o incumplirlo sería una mancha permanente en el honor de una persona.

Los protagonistas de este duelo fueron el alcalde de Anserma de dicha época el Sr. Fernando Vélez y el Señor Joaquín Emilio Rodríguez de profesión zapatero e invito a todos los ansermeños a que rescatemos la historia local, con otros relatos que estoy seguro sucedieron en nuestro municipio y hoy están amenazados por el olvido.

Y la historia de honor en Anserma de este increíble duelo, es la siguiente.

Todo comenzó porque para los años 20 el zapatero Rodríguez debido a su masculinidad y su forma de ser varón, su actuar violaba las reglas de la interacción social muy estrictas y rígidas para la época, originado por su comportamiento inmoral regido por leyes no escritas, este zapatero era muy aficionado a las mujeres, tanto que se llegó a pasearse por la carrera cuarta de Anserma con unas prostitutas de la zona de tolerancia que por cierto el frecuentaba, escandalo que sacudió la sociedad Ansermeña porque las prostitutas de la época si salían tenían que caminar por la carrera quinta como escondidas, mas no por la calle principal de Anserma, la más concurrida por donde sin ningún pudor las paseaba Rodríguez, como Pedro por su casa.

Por dicho agravio a la sociedad el Señor Fernando Vélez alcalde de Anserma lo conmino y le prohibió por escrito que no podía pasearse mas con las prostitutas del barrio por la calle principal del municipio, a lo cual el zapatero Rodríguez hizo caso omiso y con más ganas continúo paseándose con ellas.

El alcalde ante esa desobediencia lo mando 3 días para la cárcel municipal y Rodríguez al terminar su condena, salió directamente para el despacho del alcalde y lo desafío a un duelo a muerte porque se sintió humillado y pisoteado en su universo masculino y así de sencillo, el alcalde se lo acepto valerosamente y accedió al duelo porque reconoció la legitimidad del honor del zapatero Rodríguez.

El desafío estaba formulado, sus motivos explícitos y se citaron para ese cara a cara en el parque de la Pola hoy desaparecido, sitio en donde posteriormente se construyó una edificación, en la que hoy funciona la Biblioteca Pública Municipal Arturo y Roberto Restrepo González.

Los duelistas ansermeños se enfrentaron a una distancia predeterminada, marcada con pasos contados y con armas iguales para ambos, usaron revólveres colt 45.

Fue un duelo a muerte en donde el honor fue el activo principal para resolver dicha disputa personal y en la cual finalmente el Zapatero mato al alcalde municipal, acto que, según la legislación penal colombiana hasta el año de 1945, no se tipificaba como un asesinato se calificaba como un acto en defensa propia y siendo así, Rodríguez no pagó el alcalde más que en su conciencia que lo persiguió hasta el final de su vida.

Anserma, marzo de 2026.

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