Opinion

SUBJETIVIDAD

EDITORIAL

Durante la última semana han sucedido tres hechos más importantes que en otras circunstancias, tendrían el apoyo y el respaldo de todos los colombianos.

El primero de ellos fue el anuncio de la reducción escalonada del precio de la gasolina empezando por una disminución de $ 300 pesos a partir del próximo mes. El segundo, la decisión unilateral del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, de colocarle arancel del 30% a los productos colombianos; y la tercera, la eliminación por decreto de la prima especial mensual de servicios de los congresistas.

La disminución del precio de la gasolina en Colombia, anunciada para febrero de 2026, se debe principalmente al saneamiento del déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), la caída en los precios internacionales del petróleo y la revaluación del peso colombiano. Tras años de alzas para cubrir el hueco fiscal, el precio local superó al internacional, permitiendo este ajuste gradual.

Es la primera vez que disminuye el precio de la gasolina en Colombia, no obstante, sectores opuestos al gobierno nacional han salido a criticar la medida.

Por otro lado, ante el anuncio del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, sobre la imposición de un arancel del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia a partir del 1 de febrero de 2026, lo que desatará una guerra comercial entre ambos países, tampoco se han visto los pronunciamientos o rechazo de los sectores enemigos al gobierno nacional.

Esta medida, catalogada como «tasa de seguridad» por la supuesta falta de cooperación de Colombia en la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico en la frontera común, no es más que una cortina de humo del presidente de Ecuador para ocultar que su país es uno de los mayores productores y exportadores de droga actualmente en Suramérica.

Y para terminar la semana, el gobierno nacional expidió el Decreto 0030 de 2026 eliminando la «prima especial de servicios» de los congresistas, un rubro mensual de aproximadamente 17 millones de pesos para cada uno de ellos.

Esta medida enfocada en la austeridad y la equidad, que entrará en vigencia a partir del 20 de julio de 2026, tampoco tuvo el respaldo de los sectores contrarios al gobierno Petro, no obstante, desde hace décadas era un clamor nacional.

Lo anterior significa que no existe objetividad por parte de los sectores de oposición en Colombia quienes no son capaces de reconocer los logros de este gobierno aunque sean tan evidentes.

Esa subjetividad en el análisis es lo que ha llevado al país a la polarización y a la manipulación de la información para hacer ver a un gobierno como el peor de la historia de Colombia cuando tiene muchos logros para mostrar como lo dicen las estadísticas macroeconómicas.

Afortunadamente en materia de comunicaciones las redes sociales contrarrestan, en parte, la parcialidad y desinformación de los medios de comunicación financiados con pauta de los empresarios antigobiernistas, presentando una visión más real de las acciones del gobierno de Gustavo Petro en favor de los sectores más desprotegidos y olvidados.

Mientras que muchos aspirantes al Congreso tienen como bandera atacar al gobierno Petro con la convicción que ello les dará réditos electorales, el petrismo se sigue fortaleciendo con un voto duro que pueden ser 5 o 6 millones de electores que decidirán quién será el próximo presidente de la república y elegirá un número muy importantes de congresistas.

Mientras los candidatos de centro derecha, derecha y ultraderecha se pelean los mismos votos, el petrismo se fortalece en amplios sectores de opinión y en las comunidades olvidadas por los gobiernos de los 200 años anteriores al de Petro.

Pensilvania, enero 25 de 2026.

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