Por: Juan Daniel Giraldo M.
Hace un par de días observé con asombro como buena parte de la comunidad académica de Caldas y un buen sector mediático de Colombia asistían a la pomposa, rimbombante y estruendosa inauguración de la “primera facultad de inteligencia artificial” de Latinoamérica. Un evento al que ya tienen acostumbrado en el Departamento, lleno hasta los tuétanos de cuanto parroquiano se viera para satisfacer tanto el clamor de “constituyente popular” del señor Presidente, como del siempre inflado ego del Ministro TIC. Evento además cargado de anuncios que me sorprendieron aún más.
De todos esos anuncios, el que me causó más impacto fue el de un render (cabe decir que un render, es decir un plano en tercera dimensión en AutoCad, para los menos entendidos un programa de diseño de planos arquitectónicos y de ingeniería por computadora; y cabe decir que “un render no se le niega a nadie”, tan es así que nos llevan convenciendo desde el 2006 a través de éstos que el Aeropuerto de Palestina existe y es viable) de lo que sería el edificio de dicha facultad. Solo que ese edificio tenía por nombre: “Facultad de Ingenierías” (ello se puede comprobar en las redes sociales de Presidencia). De ahí surgieron aún más dudas, las cuales comenzaremos a explorar en detalle.
La primera de estas dudas, y que va de la mano con un llamado enérgico a la comunidad académica caldense, comunidad que se ha caracterizado por su aplomo y rigurosidad hasta el punto de llamarse “Manizales Campus Universitario”. La razón es sencilla, una facultad por definición es un centro docente donde se imparten estudios superiores especializados en alguna materia o rama del saber. Generalmente constituye una subdivisión de una universidad. Es decir, es el conjunto de condiciones necesarias para que un conjunto de conocimientos similares se impartan, ejemplo: ingenieras, ciencias de la administración, ciencias sociales y humanidades, medicina y sus especialidades, etc.
Ello nos lleva a los siguientes interrrogantes: si una universidad de la talla de la Universidad de Caldas, con sus más de 75 años de historia, se atreve a lanzar un anuncio de esa envergadura, es porque al menos ya tiene claro lo mínimo para que dicha facultad funcione: PLANTA DOCENTE, PROGRAMAS ACADÉMICOS Y PROYECTIVA DE COHORTES (qué no es otra cosa que el número de estudiantes esperados que se inscriban y matriculen sus programas académicos). De ese modo, ¿cuáles son los programas académicos con los que inciará está facultad? ¿Quiénes y cuál es el currículum vitae de los docentes que integrarán esta facultad? ¿Cuál es el registro calificado expedido por el Ministerio de Educación (que no es otra cosa que el permiso para operar dichos programas), sobre los planes académicos y programas curriculares de esta facultad? Y ¿Cuáles serán sus fuentes de financiamiento? Y una inquietud más: ¿está incluida la creación de dicha facultad en el Plan de Desarrollo de la Universidad?
Para cualquier persona que esté involucrada en una comunidad académica estos interrogantes son los mínimos que se haría antes de lanzar un anuncio de tal magnitud, más después de lo que vivimos luego de los escándalos de las Universidades San Martín y Autónoma del Caribe, que llevó a la Ministra de Educación de la época a crear un sistema de seguimiento y control a todas las Instituciones de Educación del país. Por ello me sorprende el silencio cómplice de ex rectores de la talla de Carlos Enrique Ruiz y otros en semejante anuncio. Sorprende igual el silencio cómplice del Consejo Superior Universitario y de la comunidad académica caldense por permitir ello.
Pero no hilemos tan delgado y volvamos a la segunda sorpresa. Que se hubiese mostrado un plano de la remodelación del edificio de la Facultad de Ingeniería y mostrarlo como el nuevo edificio de la facultad de Inteligencia artificial tiene su razón, ¡cuál sorpresa me llevo! La Universidad de Caldas lo único que hizo fue agregar al nombre de la facultad de Ingeniería el nombre de: “Facultad de Inteligencia Artificial e Ingenierías” ¡Válgame Dios!
Llegar a un exabrupto, con la pompa la y parafernalia en la que anunciaron un simple cambio de nombre, que no conlleva la creación y puesta en marcha en el futuro inmediato, porque la creación de un programa académico serio en una universidad seria puede demorar unos 4 años, de un programa académico de inteligencia artificial, ni siquiera el arranque de un semillero de investigación o grupo indexado en el área, no es más que una burla a una comunidad académica que se ha Preciado de ser seria y coherente en todo su devenir histórico.
Entiendo que haya un silencio inocente de parte de la sociedad caldense al respecto por desconocimiento del funcionamiento de una universidad, pero que desde la academia no se levante la voz y se le exija al rector de la Universidad claridad y seriedad en medio de semejante abuso con el optimismo de una ciudad que cree en la academia y en su rigurosidad, no es más que una afrenta a ella y a quienes depositaron su confianza en él.
El desarrollo académico de una ciudad como Manizales siempre será bienvenida, ¡claro está! Pero que se haga con conciencia, coherencia y la seriedad que siempre ha caracterizado una comunidad académica que se ha formado contra todo obstáculo creado desde el nivel central. Bienvenida la Facultad de IA y todas aquellas que promuevan el desarrollo de sus gentes y sus sociedades, pero sentada siempre en los criterios de seriedad y coherencia
Y ANTES QUE SE ME PASE: Si debo celebrar los anuncios del Ministro de Educación, Daniel Rojas, de las inversiones en infraestructura en los Municipios de Anserma y la Dorada; ¡una verdadera apuesta por la profesionalización de las poblaciones del Cauca y del Magdalena Medio!













