Ya comenzamos a vivir nuevamente este nuevo año y nos despertamos en Manizales con la mejor feria de América; por motivos obvios el año pasado no se pudo realizar, pero sin ser ave de mal agüero, creo yo la de este año tampoco se debió realizar.
Entendemos todas las presiones de todo tipo que tenían las autoridades para realizar dicho evento tanto los comerciantes de todo nivel, de los amigos políticos del alcalde Municipal y porque no de él mismo con su afán de pantalla que iba a tener escenario propio, como la sociedad civil que nos encontramos hastiados de tanto encierro.
Pero repito, a las autoridades les faltó escuchar los consejos y las recomendaciones de los científicos de la salud que nos advirtieron y nos siguen alertando que el virus hoy mutado a OMICRON va a comenzar a hacer su fiesta en unos 15 o 20 días, después del jolgorio. Miremos no más que una candidata al reinado internacional del café, el pasado jueves pidió la suspensión de dicho reinado por el Covid.
Ese hastío de nosotros los ciudadanos por el encierro de casi dos años nos ha llevado a desbordarnos en los escenarios de los distintos eventos y esto nos puede llevar a un contagio masivo, pero bueno que le vamos a hacer, como dice el pueblo: “Después del gusto, que venga el susto”.
Mirando en las redes sociales a principios de este año vemos como la gente se ha inclinado por escribir textos con cierto sentido educativo y formador, pero no dejamos de dar los colombianos de que hablar. Los noticieros radiales, más no la prensa escrita nos cuentan de una discriminación racial de un empresario belga en un restaurante en Cartagena. Primero los rechazaron porque no tenían reservación, después por que no llevaban el calzado apropiado y así los fueron llevando hasta que ellos optaron por retirarse. Se hizo el escándalo porque dicho señor es empresario, pero cuantas veces nos ha tocado ver como rechazan en las discotecas a personas de color y nosotros sólo nos lamentamos, pero no somos capaces de apoyarlos y retirarnos también del sitio, sino que les damos apoyo moral. Viene a mi memoria un hecho que le sucedió a la presentadora estadounidense Oprah Winfrey, negra ella, y se acercó a una tienda y preguntó: “¿Disculpe, podría ver ese bolso justo encima de su cabeza” ?. “No, es demasiado caro” le responde la vendedora de una exclusiva tienda en Zúrich. Los sinsabores de la vida, muy costoso un artículo para una persona que posee una fortuna de más de 2.500 millones de dólares. La pobre vendedora cayó en un lugar común, que, si usted no va bien presentado según las normas sociales, corbata y otros aditamentos, usted es un pelado. Esos hechos de discriminación creíamos que estaban en el olvido, pero no, ahí están.
Sigamos los consejos del personal de la salud: aislamiento social, tapabocas y evitar aglomeraciones porque el covid está vivo y nos está acechando.
* Por: José Oscar González Hernández. Se desempeñó como alcalde de Pensilvania, Diputado a la Asamblea de Caldas, Personero de Manizales.













