Por: Daniel Quiceno – Abogado – Precandidato a la cámara de representantes.
Hoy por hoy todo el mundo quiere opinar sobre el estallido social que atraviesa nuestro país y la fuerte crisis política y de falta de representación que ostentan las instituciones del estado. He leído muchos apartes de críticas de personas que, pese a pertenecer a hegemonías regionales y grupos deslegitimados por su actuar, critican a un mundo social del que son culpables directamente, a estos les pido dejar el cinismo y pensar en el desarrollo del país, pues mientras intentan continuar con el acaparamiento del poder público por oligarquías familiares o grupos mafiosos y así favorecer sus intereses, en la calle las personas se mueren de hambre, no crece la economía y las brechas sociales en nuestro país se vuelven claramente más grandes e insostenibles; muestra de ello es el actuar de organizaciones violentas financiadas por bandas que están detrás del poder sin hacer distinciones políticas, que deslegitiman la solicitud y manifiesto de cambio de la protesta social que pasó de tener unos argumentos claros a irse apagando por inanición y perdida de rumbo en una sociedad que olvida rápidamente.
Sin embargo, creo que los culpables de esta realidad no son solo, esos grupos que quieren el acaparamiento del poder público, ni aquellos que no reclaman por sus derechos y los de su sociedad como se debe.
En Colombia en las elecciones presidenciales del 2018, el 47% de los colombianos no salieron a votar en primera vuelta, es decir, 1 de cada 2 ciudadanos no acudió a las urnas, sin embargo, antes de esto, en los cinco años electorales anteriores el común denominador, ha sido una abstención de más del 50 %.
LA GENTE NO VOTA PORQUE TIENE PREOCUPACIONES MÁS GRANDES COMO SABER QUÉ VAN A COMER… pero la solución no es dejar de votar, al contrario, si queremos cambiar realidades esa es la única forma, pues a través de esta herramienta constitucional es que pueden lograrse cambios contundentes.
En general, en las elecciones en nuestro país se estima un 48% de abstencionismo electoral para las contiendas del próximo año, es decir, que existe un monstruo más grande que la corrupción o un virus más fuerte que el COVID, y es el DESINTERÉS POLÍTICO, pues la mitad de la población elige por la otra mitad.
Sin embargo, llegó la hora de cambiar este panorama, como me decía un gran amigo, “demostrar que los buenos somos más”, en este país existe una deuda histórica y más de 200 años de carencias y a pesar de que existen desigualdades muy marcadas, una de las pocas cosas en que todos somos iguales es que cada uno tiene un voto, de allí la imperiosa necesidad de utilizarlo y hacerlo bien.
Porque los culpables no son únicamente los políticos corruptos ni las hegemonías y oligarquías a las que nosotros mismos nos hemos sometido por no ejercer bien uno de nuestros derechos que nos hace iguales, sin importar si somos ricos o pobres, grandes o péqueles, mestizos, negros o blancos, sin importar nuestro género o con el que nos identifiquemos, por eso, si queremos un cambio verdadero, una renovación política nacional, debemos siempre informarnos bien sobre el panorama político, informarnos sobre los candidatos, que no sean hidropónicos, camaleónicos o metamorfóseos que pretenden adaptarse a las realidades y necesidades de cambio para engañar a la sociedad, hay que INSCRIBIR LA CEDULA y SALIR A VOTAR, porque o si no, ¿Quién es el Culpable ?….













