Opinion

“LA FE NO HACE QUE LAS COSAS SEAN FÁCILES, HACE QUE SEAN POSIBLES”

Por: José Oscar González Hernández. Se desempeñó como Alcalde de Pensilvania, Diputado a la Asamblea de Caldas, Personero de Manizales.

Después de casi 100 días de cuarentena ordenada por el Presidente fuimos informados nuevamente del alargue del encierro por 15 días más; este encierro es para los estudiantes, dueños de bares y cafés y todos aquellos integrantes de los sectores que aún no han sido autorizados para abrir sus puertas al público. Claro que nosotros los mayores de cierta edad y los de la comorbilidad ya estamos guardados hasta el 31 de agosto.

Como se pueden imaginar, disponemos de unos buenos ratos libres y estando en uno de esos momentos me puse a investigar lo que podía sobre “la Criónica” ya que esto es congelar el cuerpo para extender la vida.

Al comienzo se tiene la sensación que esto es pura ciencia ficción, pero en estos momentos dichas investigaciones han prosperado y ya tiene varios personajes que han adquirido su derecho a que los congelen y como decimos, están en turno.

Buscando en Wikipedia tenemos que “la criopreservación es el proceso en el cual las células o tejidos son congelados a muy bajas temperaturas, generalmente entre -80 °C y -196 °C (el punto de ebullición del nitrógeno líquido) para disminuir las funciones vitales de una célula o un organismo y poderlo mantener en condiciones de vida suspendida por mucho tiempo. A esas temperaturas, cualquier actividad biológica, incluidas las reacciones bioquímicas que producirían la muerte de una célula, quedan efectivamente detenidas. Los métodos de criopreservación buscan alcanzar bajas temperaturas sin causar daños adicionales causados por la formación de hielo durante la congelación”.

La criopreservación tradicional se ha basado en recubrir el material a congelar, el cuerpo humano, con una clase de moléculas denominadas crioprotectores.

Los procedimientos criónicos deben hacerse de manera rápida para evitar los daños isquémicos, inclusive se han implementado pre-tratamientos con el objetivo de reducir las lesiones.

Dicha idea se viene escuchando cuando en 1773 BENJAMIN FRANKLIN insinuó en una carta que podría ser posible conservar la vida humana en estado suspendido durante siglos. En época más reciente el científico Norteamericano Robert Ettinger en 1962 impulsó sus teorías de criónica moderna. Es decir, abrió las puertas para la inmortalidad de tanto dictadorzuelo que quiere vivir en la inmortalidad a costa de su pueblo. Hoy en lo que hay en el mundo hay que diferenciar entre criónica y criogenia. Criónica es la preservación del cuerpo humano después de la muerte y la Criogenia es la congelación de la materia a temperaturas inferiores a los 150 grados centígrados bajo cero.

En el mundo existen varias organizaciones que impulsan la criónica. Si usted está afiliado a una de ellas, cuando es declarada su muerte legal inmediatamente deben empezar los procesos, que es la administración de medicamentos y drogas para la sedación, reducción del metabolismo, anticoagulación; además se deben realizar una reanimación cardiopulmonar y reducir la temperatura a -10 grados C y por último la temperatura se desciende a -130 grados C y luego se almacena en recipientes especiales.

Hoy en día la demanda de la criónica se puede hacer de dos formas: de cuerpo entero o la neuropreservación que sólo conserva el cerebro. Esta última forma es la que más demanda tiene hoy en día debido al bajo precio y una mayor facilidad para el transporte.

Hoy en día la aplicación de la criónica ha suscitado debates éticos y filosóficos por la aplicación de cada procedimiento.

Según lo escuchado en los debates con opiniones éticas y teológicas la criónica puede ser como entierro o como medicina. Si es un entierro deben tenerse en cuenta las creencias religiosas sobre la muerte y la vida después de la muerte. La resucitación se considera imposible porque el alma se ha ido y sólo dios puede resucitar a los muertos.

Quiero terminar con una frase de Dennis Kowalski presidente del Instituto Cryonics: “La criónica es racional y científicamente la única esperanza que alguien tiene de extender su vida cuando la medicina convencional falla”.

Este escrito tuvo apoyo en Wikipedia y en nota periodística de Gloria Helena Rey en El Tiempo de Bogotá.

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