Opinion

“HOY EN DÍA LA FIDELIDAD SOLO SE VE EN LOS EQUIPOS DE SONIDO” Woody Allen

Por: José Oscar González Hernández. Se desempeñó como Alcalde de Pensilvania, Diputado a la Asamblea de Caldas, Personero de Manizales.

11 julio 2019

En nuestro país todos los días nos aparecen escándalos de corrupción. Unos muy grandes, pero a cada momento aparecen otros que los podríamos llamar de baja intensidad en resonancia en los medios de comunicación, pero no dejan de ser corrupción.

La sociedad civil la hemos visto empeñada y con el apoyo de varias instituciones del Estado están realizando campañas en los medios de comunicación para ir formando a nuestra juventud y en donde nos mandan un mensaje muy claro: la corrupción no solo es robarse unas millonadas de pesos; es igualmente con los pequeños detalles que nuestro cerebro se va acostumbrando a este flagelo y comenzamos a fallar. Cosas pequeñas como copiar en la presentación de un examen, negar por teléfono al papá cuando es requerido, brincarnos una fila de espera y, en fin, un sinnúmero de hechos que va convirtiendo nuestra conciencia en una conciencia laxa y que encontramos explicaciones a ciertas situaciones no correctas.

En las redes sociales fuimos sorprendidos con una nota referente a un top 10 de las demandas de los que viven en prisión o en casa por cárcel y demandan al Estado o a sus entidades por haberlos llevado allí. Aparecen allí entre otros Juan Carlos Abadía, Kiko Gómez, Liliana Pardo, Gustavo González de Foncolpuertos, Pablo Ardila, uno de los Nule, Palacino el de Saludcoop, los socios de Interbolsa, Alejandro Corridore y el cartel de los pañales. Estos últimos son unas compañías que se pusieron de acuerdo para fijar los precios de sus productos y fueron investigados y sancionados por el Superintendente de Industria y Comercio, doctor Robledo. Sus demandas oscilan entre los 75 millones y los 175.000 millones de pesos. Para muchos de nosotros este hecho es un descaro frente a los ciudadanos y frente al Estado.

Como lo hemos dicho muchas veces en el país había unos sitios que eran unos santuarios en donde nadie veía nada, investigaba nada y todo funcionaba manga por hombro. La prueba de una de estas organizaciones le tenemos en el ejército nacional. Allí existen muchas cosas por aclarar. Pensemos no más en la libreta militar. La gran mayoría de las personas, dicen, que consiguen la libreta militar, toda la vida, lo hacen después de cancelar una gran suma de dinero para unos intermediarios. La disculpa para dicho cobro radica en que hay que darle plata al comandante y al médico que realiza los exámenes para que certifique que no soy apto para dicho servicio. Pero ese tema será para otra ocasión.

A raíz de un artículo en una revista bogotana explotó la almendra. Allí se informa que unos Generales parecen están metidos en unos manejos no santos. Las denuncias fueron tan carnudas que obligó al Ministro de Defensa visitar al Fiscal General encargado para que le contara que tanto de cierto tenían las aseveraciones de la revista. Como consecuencia de dicha visita el Ministro llamó a calificar servicios al General Jorge Horacio Romero y a los otros dos, a uno lo trasladó y al otro lo mandó a vacaciones. Al decir de los entendidos con respecto al manejo de los 2 últimos generales son paños de agua tibia. Esto no se soluciona con traslados y vacaciones. Si estamos realmente en contra de la corrupción, como lo ha afirmado el señor Presidente, las medidas debieron ser otras. Pero bueno, algo va de Pedro a Juan.

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