Opinion

LA IMPORTANCIA DE LA CULTURA POLÍTICA

José Ferney Paz Quintero

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

Imperiosa la necesidad de trabajar por parte de los entes oficiales en el concepto de cultura política, por cuanto nuestra debilidad radica en una instrucción pública decadente, como una falta absoluta de una verdadera educación nacional.

Al descender en la escala de las clases sociales, se podría afirmar que un alto porcentaje de la población ¿conoce siquiera los conceptos elementales que sirven para guiar la conducta humana, ¿acaso el desertor campesino que huye horrorizado del servicio militar conoce lo que es el significado de patria?, o ¿la gran mayoría de la población votante, conoce a cabalidad la razón de su voto?, ¿qué hacer para que el elector tome conciencia de la importancia y utilidad de su voto?

Es allí donde debe aparecer el estado a través de sus voceros, que entiendan que antes que administrar una frondosa burocracia, deben encausar su tarea misional en la educación de las clases marginales, haciéndoles comprender que hay una justificación y la importancia de ser un buen ciudadano, valiéndose por sí mismos, alejándolos de los promeseros de turno, que solo buscan beneficios personales sobre la base del desconocimiento e ignorancia cívica.

Recordar que hace muchos años un gran pensador francés exclamó con frase que tuvo resonancia de una verdad evangélica, «abrid las puertas de las escuelas y cerrareis las de las cárceles.»

Reconocer que nuestro país ha fundado de entonces acá muchas escuelas y facultad de  de garaje, pero no ha podido cerrar ninguna prisión, la criminalidad ha aumentado, la inseguridad campea en los centros urbanos como en el campo, los desplazados piden la ayuda gubernamental, protestas del sector campesino por el mal manejo de la política agropecuaria, con declaraciones gubernamentales que buscan minimizar la real situación de este sector.

Lo cierto es, que esto suceda en un estado que se dice social de derecho, que ojalá estos factores sean tenidos en cuenta por el nuevo gobierno, por cuanto para desarrollar una región o un país se necesita ante todo, actualizar sus realidades, no se gobierna con fórmulas simplistas o producto de la improvisación, sino contemplando e interpretando la realidad social, en otros términos gobernar   dentro de la diversidad ideológica, puede haber antagonismos, solucionarlos es la meta, por cuanto la política no es más que la apreciación de posibilidades y no la aplicación dogmática de doctrinas.

ADENDA UNO. El fallo judicial contra una joven protegida por el extinto gobierno, que vulneró principios éticos, morales y delictivos, tenga hoy un gran protagonismo en los medios, redes sociales, factores estos que constituyen una bofetada a la sociedad, que más que una decisión judicial, es un premio a la trampa.

La laxitud judicial pareciera ser el santo y seña de algunos funcionarios, cuando de por medio se transgredieron normas sustantivas, fraude procesal reconocido por la actora, que manda un mal mensaje a nuestra juventud que estudia 5 o más años en busca de una excelente preparación académica, cuando quién hizo fraude se le premia con una benévola sanción o pena.

Lo cierto es que los jóvenes de hoy no necesitan referentes que falsifiquen, que utilicen el fraude, solo necesitan referentes que estudien de verdad.

ADENDA DOS. La eventual alianza entre un expresidente cuyo mandato estuvo plagado de escándalos e indelicadezas administrativas, con una exalcaldesa de la capital, no es más que una alianza de oportunismo político, se criticaron, se insultaron, se ofendieron, con calificativos de marca mayor, por tratarse de dos proyectos antagónicos, dos formas opuestas de ver el país.

Resulta que hoy aparecen como aliados, que las diferencias son secundarias, unión que se hace no por convicción, por pura conveniencia, es el pacto del miedo, miedo al futuro electoral, de tener que enfrentar en las urnas propuestas diferentes a la que ellos dicen pregonar.

En buen romance, creen erróneamente que el electorado no tiene memoria y que con abrazos se olvidan de la deficiente gobernanza de ambos.

Para resaltar: Colombia vuelve por fin a tener una voz con peso en las Naciones Unidas.

Llega a ese organismo internacional un jurista de gran talla, académico de alto vuelo.

De la improvisación a una diplomacia de primer nivel.

Algo va de Mauricio Gaona, a la diplomática que nos representaba en el mandato anterior, de apellido Zalabata.

*Exmagistrado.

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