TOMADO DE EL PAÍS DE ESPAÑA
Catalina Oquendo B.
El mismo día, el presidente Abelardo de La Espriella flexibilizó el porte de armas en Colombia y anunció los cimientos de lo que ha llamado los acuerdos de Barranquilla con Estados Unidos.
Quizá la primera noticia tenga más eco en la vida diaria de los colombianos porque – aunque no implica un permiso general para portarlas- sí abre una puerta en una sociedad con altos índices de violencia atravesados por riñas e intolerancia. Según expertos como Jorge Mantilla, la suspensión de los permisos para el porte, podría aumentar la violencia intrafamiliar y enviar un nocivo mensaje de “justicia por mano propia”. El anuncio ya causó un colapso en la página de Indumil, la empresa estatal que fabrica y comercializa armas en el país.
La segunda, que ocurrió con horas de diferencia, tiene un alto impacto por el alcance de los acuerdos hechos entre De La Espriella y el secretario de Estado Marco Rubio, que aún están por profundizarse. Durante su encuentro en la capital del Atlántico, con la que se inauguraron oficialmente las nuevas relaciones con el gobierno de Donald Trump, además de los asuntos de seguridad que ya se han venido anunciando- Escudo de Las Américas, acciones conjuntas- se firmaron dos memorandos de entendimiento de temas quizá ajenos al día a día de los colombianos: un marco de cooperación para el aseguramiento de las cadenas de suministro en la minería y el procesamiento de minerales críticos y tierras raras; y otro sobre sobre cooperación estratégica civil nuclear.
Los minerales críticos, como el litio o el cobre, son fundamentales en la fabricación de teléfonos móviles y dispositivos digitales; mientras las tierras raras, como se conoce a 17 elementos químicos que son de difícil acceso o explotación, resultan claves para la cadena de sectores como defensa o energía.
Tras la firma, en su declaración, el presidente De La Espriella repitió en varias oportunidades la palabra “recursos estratégicos”. “Colombia cuenta con la riqueza natural y los recursos estratégicos que el mundo necesita para la transición, y Estados Unidos con la tecnología y el capital para desarrollarlos en el territorio de manera sostenible”. Como en un espejo, ese fue el mismo término que usó el congresista Iván Cepeda al criticar los memorandos. “Nos llama la atención que sea sobre temas tan estratégicos como el uso de la energía nuclear para fines hídricos”, dijo el congresista del Pacto Histórico.
El presidente De La Espriella también recordó el alineamiento en temas de seguridad y migración. “Vamos a profundizar la cooperación en materia de migración, intercambio de información, herramientas biométricas, identificación de personas requeridas y fortalecimiento de los controles fronterizos”, dijo y aseguró que su principio es la “migración segura, legal y ordenada”.
Para Rubio, como publicó en el substack del Departamento de Estado, la gira que inició por Colombia y sigue por Perú y Ecuador, tiene un alcance mayor y se relaciona con China. “Garantizar que el futuro de nuestra región permanezca bajo el control soberano de cada país” en relación con lo que llama “actores extra hemisféricos respaldados por estados extranjeros, específicamente de China”. En el texto, el secretario de Estado termina diciendo: “todas las naciones de nuestra región tienen el derecho soberano de elegir a sus socios. Lo único que pedimos es que dicha elección se realice a plena luz del día y con todas las condiciones a la vista del público”.
Un acuerdo similar al anunciado este martes en Barranquilla y- posterior a un memorando- se firmó en Argentina y se reforzó después con la firma de la Pax Sillica, otra estrategia del gobierno de Trump, más conocida como diplomacia del chip, para unir a socios alineados acerca de minerales críticos, inteligencia artificial y energía.













