TOMADO DE EL PAÍS DE ESPAÑA
Catalina Oquendo B.
La guerra en Colombia no se disputa solo en el terreno real—solamente esta semana fueron asesinadas 21 personas en un atentado terrorista a manos de las disidencias—, también se construye y se alimenta en lo simbólico. Desde hace varios meses y, aupada como caballo de batalla por políticos en campaña, se están comparando dos hechos violentos incomparables: los 6.402 civiles ejecutados extrajudicialmente por militares y los 18.677 menores reclutados durante décadas por la extinta guerrilla de las Farc. Esta semana se conocieron dos noticias sobre ambos crímenes.
Después de las confesiones de los militares, el hallazgo de cuerpos que estaban desaparecidos y otras fuentes de investigación, se actualizó la cifra de víctimas de falsos positivos. Ya no son 6.402, sino 7.837, según el dato documentado por el Grupo de Análisis de la Información (GRAI) de la Jurisdicción Especial para la Paz, que incluye hechos ocurridos entre 1990 y 2016. “La investigación inicial abarcaba 2002 a 2008. Además, el GRAI cruzó más bases de datos de la Procuraduría, la Fiscalía y más de 1.000 informes de las víctimas. Lo más probable es que esa cifra crezca en el futuro”, aseguró el presidente de ese tribunal de justicia transicional, Alejandro Ramelli. La actualización causó reacciones políticas inmediatas. “Se eleva a 7.837 la cifra de jóvenes asesinados por la fuerza pública dirigida por el expresidente Uribe y que eran presentados como guerrilleros dados de baja”, dijo el presidente Gustavo Petro. “Este es el peor crimen contra la humanidad cometido en las Américas en este siglo”, remató el mandatario.
Los ataques contra la JEP por investigar los falsos positivos se han agudizado desde hace meses e incrementan a medida que se acerca la contienda electoral. Candidatos de derecha como Paloma Valencia y Abelardo de La Espriella la han criticado y quieren acabarla. Para el ultra, todo lo que ha hecho esta jurisdicción es una farsa, mientras Valencia afirma que no juzga igual a los exguerrilleros- aunque les ofrece los mismos beneficios jurídicos a exmilitares y a exguerrilleros-. La candidata también promueve que Uribe sea su ministro de Defensa y regrese la “seguridad democrática”. En redes, sus seguidores y los del expresidente de derechas y los del ultra De La Espriella critican al candidato de la izquierda Iván Cepeda que no diga nada los 18.677 menores reclutados por la guerrilla. Lo paradójico es que la cifra de reclutados proviene de la misma JEP que tanto rechazan.
Precisamente, este martes, la jurisdicción ratificó que entre 1971 y 2016 las extintas Farc reclutaron a 18.677 niños y niñas y anunció que llama a 20 exintegrantes de esa guerrilla a reconocer su responsabilidad “por su liderazgo regional o por su participación determinante”, como máximos responsables en la comisión del patrón de reclutamiento y utilización de niños y niñas, incluidos menores de 15 años. “El reclutamiento de menores se ejecutó de manera sistemática en todas las estructuras regionales de la organización, bajo una lógica de expansión y fortalecimiento militar”, informó la JEP, que señaló picos alarmantes de reclutamiento de menores en los años 1997, 2002, 2007 y 2013, con comunidades indígenas y afro como las mayores víctimas.
La guerrilla no solo reclutó a menores de manera forzada, con engaños o persuasión, sino que también cometió desaparición forzada. Según Ramelli, se han recuperado 55 cuerpos, de los cuales 20 se han entregado a sus familias. Ramelli recordó que no son números, sino personas y terminó su conferencia de prensa diciendo que “esto interpela a toda la sociedad colombiana, que hoy tiene la res es un momento de reflexión para preguntarse qué tipo de país queremos ser”.
Se trata pues de una guerra de cifras que tiene en su seno una falsa equivalencia y que evidencia el negacionismo más palpable sobre lo vivido. La diferencia entre ambos crímenes atroces es que los primeros fueron cometidos por agentes del Estado, con armas del Estado, con la logística del Estado. Los segundos fueron cometidos por un grupo armado ilegal que llenó de sangre todas las esquinas del país. De estos últimos, no se esperaba nada.
Al final de este martes, como era de esperarse, la noticia se metió en la campaña. El candidato Cepeda fue directo contra Valencia y el expresidente Uribe: “7.837 falsos positivos. ¿Y cuándo será juzgado por crímenes contra la humanidad Álvaro Uribe Vélez, candidato a ministro de Defensa?”, escribió en su red social. El mensaje fue contestado rápidamente por Valencia que llamó “descarado” a Cepeda. “Responda usted por los resultados de su “paz total”: por cada secuestrado, por cada campesino desplazado, por cada líder social asesinado”, escribió.













