Opinion

LA MAGISTRATURA. SU VALOR Y DIGNIDAD*

José Ferney Paz Quintero

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

Se llama magistratura a la dignidad, cargo y conjunto de atribuciones con las cuales se inviste a una  persona para que desempeñe  determinadas funciones en la administraciòn de justicia, honor que enaltece a quièn por mèritos, experiencia, transparencia en sus actuaciones, logra escalar unos peldaños para que se le denomine  juez o magistrado.

Debo reconocer la tarea realizada para dignificar  la justicia en el pais, para hacerla creible ante la sociedad colombiana, que observa con preocupación como la Sala de Instrucciòn de la Corte Suprema de justicia viene sufriendo un enorme desgaste por la mora en tomar decisiones en casos que comprometen a parlamentarios por irregulares conductas en el ejercicio de su actividad legislativa.

Lo sucedido recientemente con varios legisladores vinculados penalmente en el atraco a la unidad de riesgo al no decidir si son llamados a responder penalmente, para acudir a la figura de conjueces, desconcierta, màxime cuando algunos de ellos presentaban sus nombres para buscar continuidad en rama legislativa.

Inmenso es el daño que le hace a la majestad de la justicia estas actuaciones aisladas de ciertos togados que parecen olvidar que una justicia transparente constituye la base de una sociedad democràtica, que solo aspira a que sus jueces actúen con imparcialidad y ejerzan en debida forma, con carácter, la delegaciòn funcional que han recibido del estado.

Lo menos que se puede decir como rasos ciudadanos  es que la justicia para este gravìsimo caso de corrupciòn donde intervienen altos funcionarios de estado, algunos de ellos con reclusiòn intra mural, opere con claridad, prontitud, y no por fungir esa dignidad se constituya en garantìa de impunidad, de libertinaje jurídico, que daria piè para reafirmar la existencia de una casta de mayor categoria, donde el concepto de justicia se aplica en forma dispar, caprichosa y subjetiva, segùn la categorìa del inflactor.

Ha llegado el momento para que tanto rama judicial, en sus máximas instancias y Congreso (comisiòn de acusaciones) asuman con seriedad sus funciones constitucionales, cuando de sancionar la corrupción, las indelicadezas, el indebido ejercicio de las funciones, y no acudir a las maniobras de reglamento, para eludir una tarea a la que estàn obligados constitucionalmente.

Mal sabor deja la actuaciòn judicial de esa sala de instrucción que deberia dar ejemplo de prontitud, de transparencia en sus decisiones, de laboriosidad judicial, en lugar de desplazamientos a eventos o foros que nada tienen que ver con la tarea misional asignada.

Frente a lo anterior, no nos queda otra alternativa que exclamar; Oh justicia, Oh caos.

ADENDA UNO. Este ha sido un mandato presidencial de protagonismos, de bullicio, de ruido institucional, donde el actor principal es el inquilino de la casa de Nariño, que lo mantiene en primera plana, que responde a su peculiar ego, siendo su último acto gubernamental la millonaria inversiòn con recursos oficiales en la producciòn de una pelìcula en homenaje al prócer Josè Prudencio Padilla, se cuestiona su alto costo fiscal cuando se imponen nuevos impuestos, aumento de la carga tributaria para un alto porcentaje de la poblaciòn, un actor protagonista extranjero con acusaciones de acoso sexual, asi como la presencia del presidente en un breve cameo.

Son las contradicciones de un  agònico gobierno, invocando crisis fiscal por un lado, por el otro inversiones millonarias para satisfacer un capricho presidencial. Ver para creer.

ADENDA DOS. Varias conclusiones deja la jornada electoral del  pasado domingo. La continuidad  de algunos legisladores a pesar de presentar lios con la justicia, aprovechando la pasividad y mora de la instancia judicial en definirles su situaciòn jurìdica procesal.

El esperado relevo en esa rama legislativa se retrasa por un perìodo màs, por cuanto vuelven los caciques regionales, bien de cuerpo presente o por intermedio de sus áulicos, en otros tèrminos, «la misma harina, pero en diferente costal.

*Ex magistrado

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