EDITORIAL
Avanza la campaña electoral para elegir los nuevos congresistas de Colombia quienes ejercerán sus funciones durante el período 20 de julio de 2026 – 19 de julio de 2030.
Los candidatos brotan como por arte de magia. Es impresionante la cantidad. Es tanta la información política que los ciudadanos, especialmente quienes no gustan de la política, están confundidos y hastiados. La contaminación visual ya tocó límites. Fijan publicidad en cualquier sitio sin respetar las restricciones y sin control alguno por parte de las autoridades.
No obstante, la mayor falencia es la falta de contenido del discurso de estos candidatos, su incoherencia y el engaño al elector con ilusiones muy difíciles de cumplir sin la unión de voluntades en el Congreso.
Por ejemplo, la mayoría, por no decir todos los candidatos, convirtieron la crisis de la salud en bandera de campaña olvidando que una reforma en este sentido, requiere de la voluntad del gobierno nacional y de las mayorías tanto en las comisiones séptimas como en las plenarias de Senado y Cámara.
En general los discursos de esta contienda electoral son paisaje, lugares comunes, no hay propuestas novedosas ni innovadoras. Ello significa, ni más ni menos, que el próximo Congreso de la República estará compuesto por personas que solo irán a vegetar y a buscar negocios, obviamente con honrosas excepciones.
A propósito de los ingresos mensuales de los congresistas por el desempeño de sus funciones, disminuido en 18 millones de pesos para el próximo período, a ningún candidato le hemos escuchado su posición al respecto, ¿o será cierto lo que se dice en voz baja y muchos aseguran, que la mayoría espera la elección de un Presidente de la República de derecha para que les devuelva todos sus privilegios? Amanecerá y veremos.
En síntesis, esta campaña política es normalita, solo han cambiado en la invasión de las redes sociales con publicidad de candidatos lo que tiene agotados y cansados a los internautas. Las estadísticas dicen que la renovación en el Senado no superará el 35% y será más elevado en la Cámara de Representantes donde tradicionalmente está entre el 55 y el 65%, o sea, es poco lo que tenemos que esperar de los nuevos legisladores.
La mayoría de los electores se quejan de la inoperancia del Congreso, sin embargo, cada cuatro años son felices haciendo campaña y votando por los mismos, lo que en la práctica es mayor incoherencia que las contenidas en las propuestas y las actuaciones de los aspirantes a ser congresistas. Seguiremos en las mismas.
Manizales, febrero 08 de 2026.












