Opinion

DUDAS Y REALIDADES

EDITORIAL

Los recientes acontecimientos en el vecino país de Venezuela, solo dejan hasta el momento dos hechos ciertos: uno, la extracción de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flórez que los tiene detenidos en Nueva York; y la otra, que Estados Unidos con su intervención militar violó el derecho internacional y la soberanía de de esta nación suramericana.

Sí, es cierto, Maduro era un dictador, se robó las elecciones, persiguió a la oposición, protegió delincuentes y terroristas, seguramente auspiciaba y participaba en tráfico de estupefacientes, violó los derechos humanos de miles de sus compatriotas, no cumplía acuerdos internacionales, y tiene muchos otros pecados que lo hacen merecedor a su detención y juzgamiento en Estados Unidos. Eso está bien, otra cosa son las formas y los precedentes que quedan.

Ningún país puede intervenir militarmente en otro salvo excepciones reguladas por el derecho internacional, principalmente la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU por amenazas a la paz, o legítima defensa. La regla general es la prohibición de la fuerza y el respeto a la soberanía estatal, recogido en el artículo 2(4) de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas. La violación de esta norma se considera ilegal y una afrenta al orden mundial.

De resto, todo lo sucedido en la madrugada del pasado sábado, son dudas que solo el tiempo dilucidará: ¿por qué nadie en Venezuela impidió la captura de Maduro, ni los radares, ni las defensas antiaéreas sirvieron? Un Estado que presume control total, con sistemas militares rusos, chinos, cubanos y una narrativa permanente de “amenaza imperial”, no puede alegar sorpresa.

¿Por qué Maduro no estaba en un búnker? ¿Hubo negociación o traición? No hay pruebas. ¿Por qué el staff de Maduro sigue manejando a Venezuela? ¿Por qué el gobierno estadounidense descartó a Corina Machado para gobernar al país? ¿Lo que realmente quiere Trump es el control de la industria petrolera venezolana?

Son muchos los interrogantes que solo el tiempo resolverá. Quienes creen que una vez cayera Maduro todo en Venezuela cambiaría, están equivocados. Solo habrán cambios significativos cuando hayan nuevas elecciones, libres y transparentes, y la oposición las gane.

Mientras tanto el chavismo sigue manejando a Venezuela, los colectivos armados han vuelto a las calles y Trump sigue jugando a ser el policía del mundo violando el derecho internacional y los derechos humanos cada que quiere.

Manizales, enero 04 de 2026.

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